Paralogos

P A R A L O G O S

Investigacion Académica de Textos Sagrados

critica-textual

Natividades Contradictorias: Mateo, Lucas y la Invención de la Infancia de Jesús

Análisis crítico de las incompatibilidades históricas, geográficas y genealógicas en los relatos del nacimiento

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La Independencia Literaria y la Contradicción Fundamental

La celebración moderna de la Navidad constituye una amalgama litúrgica y cultural que fusiona artificialmente dos narrativas de infancia—la de Mateo y la de Lucas—que, en su origen literario y teológico, son mutuamente excluyentes e independientes. El consenso crítico en los estudios neotestamentarios sostiene que los autores de estos evangelios no solo desconocían el trabajo del otro, sino que operaban bajo tradiciones orales y escritas distintas que resultaron en marcos cronológicos, geográficos y teológicos irreconciliables.

Raymond Brown, en su obra monumental The Birth of the Messiah (1977), establece la premisa fundamental de la crítica moderna: “Los dos relatos son no solo diferentes, sino contrarios en puntos esenciales de la narrativa histórica” (p. 36). Esta independencia se verifica mediante un análisis comparativo riguroso: Mateo ignora por completo el censo de Quirino, el pesebre, los pastores y la presentación en el Templo; por su parte, Lucas desconoce la estrella de Belén, la visita de los magos, la matanza de los inocentes y la huida a Egipto. No se trata meramente de que cada autor seleccionara eventos diferentes de un mismo “depósito histórico”, sino que las trayectorias narrativas que construyen son incompatibles: es físicamente imposible que la Sagrada Familia esté huyendo a Egipto para escapar de Herodes (Mateo) al mismo tiempo que realiza tranquilamente los ritos de purificación en Jerusalén y regresa a Nazaret cuarenta días después del nacimiento (Lucas).

La independencia literaria tiene implicaciones devastadoras para la historicidad literal. Si ambos evangelistas hubieran estado narrando hechos históricos bien conocidos por la comunidad primitiva, esperaríamos una convergencia en los puntos nodales de la trama. La divergencia radical sugiere, en cambio, que ambos autores estaban llenando un “vacío biográfico” sobre los orígenes de Jesús, utilizando para ello materiales teológicos y tipológicos distintos, diseñados no para preservar la memoria histórica, sino para definir la identidad mesiánica de Jesús ante audiencias específicas.

El Consenso Académico: Narrativas Postrimeras (80-90 EC)

La datación de los evangelios de Mateo y Lucas se sitúa mayoritariamente entre los años 80 y 90 de la Era Común, es decir, aproximadamente dos generaciones después de la crucifixión de Jesús y una década después de la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 EC. Esta ubicación temporal es crítica para comprender la naturaleza de los relatos de infancia. No son crónicas de testigos oculares, sino prefacios teológicos desarrollados tardíamente.

El argumento del silencio es aquí particularmente elocuente. Los escritos más antiguos del Nuevo Testamento, las epístolas auténticas de Pablo (ca. 50-60 EC), no muestran conocimiento alguno de un nacimiento virginal, una estrella o un nacimiento en Belén. Para Pablo, la filiación divina de Jesús se constituye o se revela poderosamente en la Resurrección: “declarado Hijo de Dios con poder… por la resurrección de entre los muertos” (Romanos 1:4). Del mismo modo, el Evangelio de Marcos (ca. 70 EC), la fuente narrativa primaria tanto para Mateo como para Lucas, comienza abruptamente con el bautismo de Jesús adulto.

Este silencio en las fuentes más tempranas indica que la tradición de la natividad no formaba parte del kerygma (proclamación) original de la iglesia primitiva. Como señala Bart Ehrman en Orthodox Corruption of Scripture, las narrativas de nacimiento surgieron posteriormente como una necesidad apologética y cristológica. A medida que la cristología evolucionaba desde una “adopción” en la resurrección hacia una filiación ontológica más temprana, se hizo necesario explicar cómo y cuándo Jesús se convirtió en Hijo de Dios. Además, frente a las polémicas judías que cuestionaban la legitimidad del nacimiento de Jesús (ecos de las cuales sobreviven en la mención de “hijo de María” en Marcos 6:3, un insulto sutil en una cultura patrilineal, y en las posteriores acusaciones de ilegitimidad citadas por Celso), los evangelistas desarrollaron narrativas que no solo afirmaban la legitimidad davídica, sino una procedencia divina directa.

La Función Teológica: Hagio-grafía Creativa y Midrash

Si los relatos no son historia en el sentido moderno, ¿qué son? Los biblistas los clasifican frecuentemente como midrash hagádico cristiano o biografías fundacionales de tipo grecorromano. El midrash es un método hermenéutico judío que reinterpreta y actualiza las Escrituras para iluminar el presente. Tanto Mateo como Lucas emplean esta técnica, pero con objetivos divergentes que explican sus contradicciones.

El “problema” que ambos enfrentaban era la tensión entre la realidad histórica conocida (“Jesús de Nazaret”) y la expectativa mesiánica dogmática (el Mesías debe nacer en Belén, conforme a Miqueas 5:2). Para resolver esta disonancia cognitiva, cada evangelista construyó un dispositivo narrativo diferente para trasladar el nacimiento a la ciudad de David:

  • La estrategia de Mateo: Asume que la residencia original de José y María era Belén. Jesús nace allí en su propia casa (Mateo 2:11). La narrativa entonces debe explicar por qué Jesús terminó siendo conocido como “de Nazaret”. Mateo resuelve esto mediante la figura de Herodes (el nuevo Faraón), cuyo decreto de muerte obliga a la familia a exiliarse en Egipto y, posteriormente, a reubicarse en Nazaret por temor a Arquelao, el hijo de Herodes. Nazaret aparece aquí como un refugio secundario y desconocido hasta entonces para la familia.
  • La estrategia de Lucas: Asume correctamente que la familia era natural de Nazaret. Para cumplir la profecía de Miqueas, necesita un mecanismo que los lleve a Belén temporalmente. Inventa (o utiliza una tradición errónea sobre) un censo imperial que obliga a un desplazamiento absurdo: viajar al lugar de origen de un ancestro de hace mil años (David). Cumplido el nacimiento y los ritos legales, la familia regresa naturalmente a su hogar en Nazaret.

La prioridad, por tanto, nunca fue la precisión de la crónica, sino la verdad teológica.

  • En Mateo, Jesús es el “Nuevo Moisés”. Al igual que el legislador de Israel, Jesús escapa de una matanza de infantes decretada por un tirano pagano, desciende a Egipto y sale de allí (“De Egipto llamé a mi hijo”) para pasar por las aguas y ser probado en el desierto. Esta tipología busca legitimar a Jesús ante una comunidad judeocristiana en conflicto con el judaísmo rabínico formativo, presentándolo como la autoridad definitiva de la Torá.
  • En Lucas, Jesús es el “Salvador Universal” y el “Señor” (Kyrios), títulos que rivalizan directamente con el culto imperial romano. Al situar el nacimiento bajo el decreto de Augusto, Lucas no busca fechar el evento (lo hace erróneamente), sino confrontar dos paces: la Pax Romana, impuesta por las legiones, y la Pax Christi, anunciada por los ángeles a los pastores, los marginados del imperio. Lucas escribe para gentiles (teófilos), enfatizando que la salvación de Israel es ahora “luz para revelación a los gentiles” (Lucas 2:32).

Estas motivaciones teológicas explican por qué los relatos son irreconciliables: fueron diseñados independientemente para responder a preguntas teológicas distintas (“¿Es Jesús el nuevo Moisés?” vs “¿Es Jesús el Salvador del mundo grecorromano?”), utilizando la gramática simbólica del Antiguo Testamento y la biografía imperial, no los archivos del censo romano.

Cronología Imposible

El Error Histórico de Lucas: Análisis del Censo de Quirino

El anacronismo más flagrante y debatido en la narrativa del Nuevo Testamento es la sincronización que realiza Lucas entre el nacimiento de Jesús y el censo bajo Quirino. Lucas 2:1-2 afirma categóricamente que “se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado” y que “este primer censo se hizo siendo Cirenio (Quirino) gobernador de Siria”. Esta afirmación, fundamental para la trama lucana (pues es el motor que mueve a la familia de Nazaret a Belén), choca frontalmente con la historia secular bien documentada.

Publio Sulpicio Quirino (Cirenio) fue un aristócrata romano de alto rango cuya carrera está detallada en fuentes romanas y judías. Flavio Josefo, en sus Antigüedades Judías (17.13.5; 18.1.1), registra que el emperador Augusto envió a Quirino a Siria específicamente después de deponer a Arquelao, el hijo de Herodes el Grande, debido a su incompetencia y tiranía. Esta deposición ocurrió en el año 6 d.C. Quirino recibió el encargo de liquidar los bienes de Arquelao y llevar a cabo un censo en Judea para incorporarla plenamente al sistema fiscal romano como provincia directa.

El censo de Quirino del año 6 d.C. no fue un evento burocrático rutinario; fue un trauma nacional. Marcaba el fin de la autonomía relativa de Judea bajo la dinastía herodiana y la imposición del tributo directo al emperador pagano. Josefo relata que este censo provocó la insurrección de Judas el Galileo, quien fundó la “cuarta filosofía” (los zelotes), argumentando que pagar tributo a Roma era una traición a Dios (Hechos 5:37 confirma este levantamiento).

La Brecha Cronológica Insalvable

El conflicto cronológico es insalvable porque Mateo sitúa el nacimiento bajo Herodes (muerto en 4 a.C.) y Lucas bajo Quirino (censo en 6 d.C.). Existe una brecha de al menos diez años. Jesús tendría que tener diez años en el momento de su propio nacimiento para satisfacer ambas condiciones.

La Muerte de Herodes el Grande y el Interregno

Para comprender la magnitud de la contradicción, es necesario examinar la historia política de la región en ese decenio perdido. Tras la “Matanza de los Inocentes” (que presupone a Herodes vivo), Mateo relata que la familia huye a Egipto y regresa una vez muerto el tirano (Mateo 2:19-20). Al volver, encuentran que “Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes” (Mateo 2:22), lo que les obliga a desviarse a Galilea.

Este reinado de Arquelao duró aproximadamente diez años, desde la muerte de Herodes (4 a.C.) hasta la deposición de Arquelao en el 6 d.C. Es precisamente este interregno el que Lucas parece eliminar o comprimir erróneamente. La cronología mateana requiere que Jesús nazca antes del 4 a.C., pase un tiempo en Egipto, y regrese al inicio del reinado de Arquelao. La cronología lucana, al vincular el nacimiento al censo que ocurrió después de la caída de Arquelao, elimina de facto toda la narrativa de la infancia bajo Herodes.

Intentar fusionar ambos relatos crea un absurdo biográfico: implicaría que José y María huyeron a Egipto (bajo Herodes), vivieron allí varios años, regresaron, esperaron diez años bajo el reinado de Arquelao (sin que se mencione en Lucas), y luego, apenas comenzado el censo de Quirino (con Jesús ya siendo un niño grande de 10-12 años), emprendieron el viaje a Belén como si fuera un recién nacido. Esta “armonización” violenta el texto de Lucas, que presenta a Jesús explícitamente como un “niño envuelto en pañales” (Lucas 2:12) durante el censo.

Refutación de la Hipótesis del “Doble Censo”

Ante esta contradicción evidente, la apologética conservadora ha propuesto soluciones creativas pero históricamente insostenibles. La más común es la hipótesis de que Quirino gobernó Siria en dos ocasiones distintas: una vez alrededor del 4 a.C. (durante la vida de Herodes) y otra vez en el 6 d.C. Esta teoría, popularizada por apologistas como William Ramsay a finales del siglo XIX, se basa en la interpretación forzada de una inscripción fragmentaria (el Lapis Tiburtinus) que menciona a alguien que gobernó Siria “iterum” (por segunda vez).

Sin embargo, el consenso académico moderno rechaza esta identificación.

  1. La lista de gobernadores: Conocemos la lista de gobernadores de Siria durante el periodo crítico del 9 a.C. al 4 a.C.: Sentio Saturnino (9-6 a.C.) y Quintilio Varo (6-4 a.C.). No hay hueco para un mandato de Quirino en estas fechas.
  2. La naturaleza del censo: Un censo romano tenía como objetivo tasar la propiedad para impuestos. Judea, bajo Herodes el Grande, era un reino cliente (rex socius). Roma no censaba ni cobraba impuestos directos en reinos clientes; Herodes pagaba un tributo global y gestionaba sus propias finanzas internas. Un censo romano imperial en territorio de Herodes habría sido una violación flagrante de la soberanía del rey y habría provocado la revuelta mucho antes del 6 d.C.
  3. El lenguaje de Josefo: Josefo presenta el censo del año 6 d.C. como algo “sin precedentes” y novedoso (“cosa inaudita”), lo que provocó el shock cultural y la revuelta. Si hubiera habido un censo anterior diez años antes, la reacción en el 6 d.C. no habría sido de tal sorpresa e indignación.

El Absurdo Administrativo: El Censo Ancestral

Además del problema de la fecha, el método del censo descrito por Lucas carece de verosimilitud histórica. Lucas afirma que “todos iban a ser empadronados, cada uno a su ciudad” y que José tuvo que viajar desde Nazaret a Belén “por ser de la casa y familia de David” (Lucas 2:3-4).

Esto implica que el Imperio Romano exigía a sus súbditos viajar al lugar de origen de un antepasado que vivió mil años antes (David vivió ca. 1000 a.C.). Historiadores como E.P. Sanders y A.N. Wilson han calificado esto de “absurdo burocrático”. Un censo romano se basaba en la residencia actual y la propiedad de la tierra (origo o domicilium). Obligar a millones de personas a desarraigarse para viajar a los pueblos de sus ancestros milenarios habría paralizado la economía agraria del imperio, colapsado los caminos y generado el caos, sin ofrecer ninguna ventaja fiscal, ya que el objetivo era gravar la producción local, no la genealogía.

Más aún, José vivía en Galilea (bajo el gobierno de Herodes Antipas), mientras que Belén estaba en Judea (bajo administración romana directa tras el 6 d.C.). Un censo romano en Judea no habría tenido autoridad para obligar a un residente de Galilea (súbdito de otro tetrarca) a cruzar la frontera para registrarse en territorio romano.

La conclusión crítica es que Lucas utiliza el censo no como un dato histórico, sino como un dispositivo literario (plot device). Necesitaba una razón para mover a un Jesús nazareno a Belén para cumplir la profecía, y utilizó el recuerdo vago pero traumático del “gran censo” de Quirino como el mecanismo narrativo, sin preocuparse por la precisión cronológica, priorizando la teología sobre la historia.

Geografías Excluyentes

Mateo: La Geografía del Terror y el Exilio

La estructura geográfica de Mateo está impuilsada por la tipología del conflicto y el exilio, modelada explícitamente sobre el Éxodo de Israel. A diferencia del cuadro pastoral de Lucas, Mateo presenta una geografía política inestable y amenazante.

El relato comienza con la familia residiendo aparentemente en Belén. Mateo 2:11 especifica que los Magos entraron en “la casa” (oikian), no en un pesebre o establo. Esto sugiere que para Mateo, Belén no era un lugar de tránsito temporal por un censo, sino el lugar de residencia habitual de José y María. Esta estancia en Belén parece prolongarse por un tiempo considerable, posiblemente hasta dos años, deducido de la orden de Herodes de matar a los niños “de dos años para abajo, conforme al tiempo que había inquirido de los magos” (Mateo 2:16).

La intervención divina altera drásticamente esta geografía estática. Un ángel ordena la huida inmediata: “Levántate… y huye a Egipto” (Mateo 2:13). Egipto funciona teológicamente como el lugar de refugio y, paradójicamente, como el lugar desde donde Dios “llama” a su hijo, cumpliendo la tipología de Oseas. La estancia en Egipto no es trivial; debe durar lo suficiente para que Herodes muera. Dado que Herodes murió en el 4 a.C., y asumiendo que Jesús nació entre el 6 y el 4 a.C., este exilio pudo durar desde unos meses hasta varios años.

El retorno también está marcado por la geografía política. José pretende regresar a Judea (presumiblemente a su casa en Belén), pero “oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo temor de ir allá” (Mateo 2:22). Es solo entonces, como plan secundario y forzado por las circunstancias políticas, que la familia se desvía al norte, a “la región de Galilea”, y se asienta en “una ciudad llamada Nazaret”. En la lógica narrativa de Mateo, Nazaret es un destino nuevo, no el punto de partida original.

Lucas: La Geografía de la Piedad y el Retorno Inmediato

La geografía de Lucas es radicalmente incompatible con la de Mateo. Su itinerario es cíclico y centrado en el cumplimiento escrupuloso de la Ley judía en el Templo de Jerusalén.

  1. Origen: Nazaret es explícitamente el hogar de la familia (“su ciudad”, Lucas 2:39). José y María viajan a Belén únicamente debido al mandato externo del censo.
  2. Estancia en Belén: Es breve y precaria (el pesebre).
  3. Ritos de Purificación: La cronología lucana es aquí extremadamente precisa. Lucas 2:21 narra la circuncisión al octavo día. Luego, Lucas 2:22 especifica que “cuando se cumplieron los días de la purificación… le trajeron a Jerusalén”. Según Levítico 12, este periodo es de 33 días adicionales tras la circuncisión, sumando un total de 40 días posparto.
  4. Presencia en Jerusalén: A los 40 días de nacido, Jesús está públicamente en el Templo de Jerusalén. No está escondido en Egipto ni huyendo de Herodes. Está siendo proclamado abiertamente por Simeón y Ana como la “salvación” y “luz” ante todos los que esperaban la redención (Lucas 2:38).
  5. Retorno a Nazaret: El versículo 39 es el clavo final en el ataúd de la armonización: “Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret”. Y el versículo siguiente (2:40) describe el crecimiento continuo del niño allí (“y el niño crecía…”).

La Colisión de Itinerarios: ¿Dónde estaba Jesús en el Año 1?

Si superponemos ambos mapas sobre una línea de tiempo, la contradicción física se hace evidente.

AspectoEscenario MateoEscenario Lucas
Mes 1 (Post-parto)Huida desesperada a Egipto (Desierto)Viaje tranquilo a Jerusalén (Templo)
ResidenciaEgipto (Refugiados)Nazaret (Retorno inmediato)
Situación PolíticaPersecución de Herodes”Pax” del Censo Romano

No existe “espacio narrativo” en Lucas para insertar la visita de los Magos, la matanza de los inocentes y la huida a Egipto.

  • No puede ser antes de la presentación en el Templo, porque Mateo dice que huyeron a Egipto “de noche” inmediatamente tras la partida de los Magos.
  • No puede ser después de la presentación en el Templo, porque Lucas dice que volvieron a Nazaret “después de haber cumplido todo”, y Mateo dice que huyeron a Egipto desde Belén (no desde Nazaret).

Algunos armonizadores sugieren que quizás volvieron a Nazaret (Lucas), luego regresaron a Belén a vivir en una casa (Mateo), llegaron los Magos, huyeron a Egipto y volvieron a Nazaret años después. Esta gimnasia mental choca con el texto de Lucas, que implica una residencia continua en Nazaret desde el retorno, con visitas anuales a Jerusalén (Lucas 2:41), sin mención de exilios egipcios.

Raymond Brown concluye que estas geografías no son itinerarios de viaje reales, sino mapas teológicos. Mateo necesita a Egipto para conectar a Jesús con Moisés/Israel. Lucas necesita a Jerusalén/Templo para conectar a Jesús con la piedad judía y el centro del escenario de la salvación (su evangelio termina en el Templo y Hechos comienza allí). La geografía sirve a la teología, anulando la consistencia histórica.

Genealogías Divergentes

Dos Linajes Irreconciliables

La comparativa textual de las genealogías de Jesús presentadas en Mateo 1:1-17 y Lucas 3:23-38 revela no solo diferencias nominales, sino estructurales y teológicas que desafían cualquier intento honesto de armonización. Mientras que ambas coinciden en trazar la línea desde Abraham hasta David, se separan radicalmente inmediatamente después del rey David y nunca vuelven a converger hasta José, el esposo de María.

  • La Línea Real (Mateo): Sigue la sucesión al trono a través de Salomón y los reyes de Judá (Roboam, Abías, Asa, etc.). Es una genealogía de “derecho al trono”, diseñada para demostrar que José es el heredero legítimo de la dinastía davídica.
  • La Línea Alternativa (Lucas): Evita la línea real y traza la descendencia a través de Natán, otro hijo de David (mencionado en 2 Samuel 5:14). De ahí pasa a una lista de nombres oscuros y desconocidos en el Antiguo Testamento (Elmodam, Cosam, Adi, Melqui…) hasta llegar a Salatiel y Zorobabel, para luego divergir nuevamente.

El punto de ruptura más crítico es la identidad del padre de José (el abuelo paterno de Jesús):

  • Mateo afirma: “Jacob engendró a José”.
  • Lucas afirma: “José, hijo de Elí”.

No se trata de una variación ortográfica; Jacob y Elí son personas distintas con linajes completamente diferentes.

Mateo: La Estructura Artificial de 14 Generaciones

La genealogía de Mateo es una construcción literaria evidente, regida por la gematría más que por la biología. El autor organiza la historia en tres bloques de catorce generaciones:

  1. De Abraham a David (14).
  2. De David a la Deportación a Babilonia (14).
  3. De la Deportación al Cristo (14).

El número 14 es el valor numérico del nombre DAVID en hebreo (Dalet=4, Vav=6, Dalet=4; 4+6+4=14). Para forzar la historia dentro de este esquema numerológico, Mateo manipula los registros:

  • Omisión de Reyes: En Mateo 1:8, dice “Joram engendró a Uzías”. Sin embargo, 1 Crónicas 3 lista tres reyes entre ellos: Ocozías, Joás y Amasías. Mateo borra tres generaciones históricas para que sus cuentas cuadren.
  • La Maldición de Jeconías: Mateo incluye a Jeconías (Joaquín), a pesar de que el profeta Jeremías había pronunciado una maldición sobre él: “ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David” (Jeremías 22:30). Al trazar la línea a través de este rey maldito, Mateo crea involuntariamente un problema teológico sobre la legitimidad mesiánica de Jesús, un problema que Lucas evita yendo por la línea de Natán.

Además, Mateo rompe el patrón patriarcal típico para incluir a cuatro mujeres: Tamar (incesto), Rahab (prostitución), Rut (extranjera moabita) y la “mujer de Urías” (Betsabé, adulterio). Esta inclusión “irregular” prepara el escenario literario para la quinta mujer irregular: María, cuya concepción virginal rompería todas las normas patriarcales.

Lucas: Universalismo Adámico

La genealogía de Lucas funciona en dirección inversa (ascendente) y tiene un propósito teológico distinto. No se detiene en Abraham, el padre de los judíos, sino que retrocede hasta “Adán, hijo de Dios”. Esta extensión universaliza a Jesús: no es solo el Mesías de Israel, sino el “Segundo Adán” (una teología muy paulina) que viene a redimir a toda la humanidad, no solo al pueblo del pacto. La lista de Lucas contiene 77 nombres (número simbólico de perfección, 7x11), nuevamente sugiriendo una estructuración intencional.

El Fracaso de la Armonización “Mariana” y el Levirato

Históricamente, los apologistas han sentido la presión de estas contradicciones. La solución más popular en círculos conservadores modernos, aunque sin base académica, es la teoría de que la genealogía de Lucas es en realidad la de María. Según esto, “José, hijo de Elí” significaría “José, yerno de Elí”. Esta teoría enfrenta obstáculos insuperables:

  1. El Texto: Lucas dice explícitamente “siendo hijo… de José”. No menciona a María en la cadena genealógica.
  2. La Cultura: Las genealogías judías eran estrictamente patrilineales. El derecho al trono se transmitía de padre a hijo. Incluso si María fuera descendiente de David, eso no conferiría derechos reales a Jesús en un sistema patriarcal, a menos que fuera adoptado legalmente por un padre davídico (José).
  3. La Historia de la Interpretación: Esta teoría es tardía (propuesta por Annio de Viterbo en el s. XV). Los Padres de la Iglesia (como Eusebio de Cesarea) nunca sugirieron que una fuera de María; ellos preferían la teoría del “matrimonio de levirato” (propuesta por Julio Africano), donde Jacob y Elí eran hermanos (uno uterino y otro legal) y José fue fruto de una ley de levirato. Sin embargo, esta solución compleja requiere suponer no uno, sino dos matrimonios de levirato en generaciones sucesivas para explicar las divergencias en los abuelos y bisabuelos, convirtiéndose en una “armonización de epiciclos” cada vez más inverosímil.

Conclusión Crítica

La conclusión crítica más honesta es la que ya vislumbró el emperador Juliano el Apóstata en el siglo IV: los evangelistas, trabajando independientemente y sin registros civiles (los cuales probablemente fueron destruidos o nunca existieron para familias campesinas de Galilea), construyeron genealogías teológicas. Su verdad no reside en la sangre, sino en la afirmación de que Jesús es el clímax de la historia de Israel (Mateo) y de la historia humana (Lucas).

Teología de Mateo

Tipología Mosaica: Jesús como el Nuevo Éxodo

El Evangelio de Mateo es, fundamentalmente, una reescritura de la historia de Israel centrada en Jesús. Para Mateo, Jesús no es simplemente un maestro carismático; es la encarnación y recapitulación de la experiencia nacional de Israel. La narrativa de la infancia en los capítulos 1 y 2 está meticulosamente construida como una “tipología mosaica”, un espejo literario de la vida de Moisés y del Éxodo.

  1. El Tirano y el Decreto: Así como el Faraón, temeroso del crecimiento de Israel, decretó la muerte de todos los niños varones hebreos en el Nilo (Éxodo 1:22), Herodes el Grande, temeroso de un rival mesiánico, decreta la “Matanza de los Inocentes” en Belén (Mateo 2:16). Ambos tiranos actúan por miedo político y utilizan el infanticidio como herramienta de estado.
  2. El Escape Milagroso: Moisés es salvado providencialmente (en una canasta); Jesús es salvado providencialmente (por un sueño y la huida a Egipto).
  3. El Desierto y el Retorno: Moisés debe huir de Egipto a Madián y permanecer allí hasta que muere el Faraón que buscaba su vida. La similitud verbal es asombrosa: Dios dice a Moisés en Éxodo 4:19: “Ve y vuélvete a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte”. En Mateo 2:20, el ángel dice a José: “Levántate… y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño”. Mateo cita casi palabra por palabra el texto del Éxodo, señalando al lector atento que Jesús está reviviendo el patrón de Moisés.
  4. El Paso por las Aguas: Tras salir de Egipto, Moisés cruza el Mar Rojo (bautismo de Israel, según 1 Cor 10). Tras salir de Egipto, Jesús pasa por las aguas del Jordán en su bautismo (Mateo 3).
  5. La Prueba en el Desierto: Israel pasó 40 años en el desierto siendo probado y fallando. Jesús pasa 40 días en el desierto siendo probado y venciendo, citando la Torá que Moisés entregó.
  6. La Nueva Ley: Moisés subió al Monte Sinaí para dar la Ley. Jesús sube al monte (en el Sermón del Monte, Mateo 5) para dar la interpretación definitiva de la Ley.

Esta densa red de paralelismos indica que la intención primaria de Mateo no es reportar hechos brutos (bruta facta), sino interpretar la identidad de Jesús teológicamente. La historicidad de la matanza de Herodes, no corroborada por Josefo a pesar de su meticulosidad en registrar los crímenes herodianos, es secundaria a su verdad teológica: Jesús es el Israel fiel y el profeta como Moisés prometido en Deuteronomio 18:15.

Cumplimiento Profético y Exégesis Creativa (Pesher)

Mateo introduce sus narrativas con la fórmula “para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta”. Sin embargo, un análisis de los textos originales que cita revela una exégesis que hoy llamaríamos “fuera de contexto”, pero que era estándar en el judaísmo del Segundo Templo (similar al pesher de Qumrán).

  • Oseas 11:1 (“De Egipto llamé a mi hijo”): Como se mencionó, Oseas habla del pasado de Israel, no del futuro del Mesías. Mateo tipifica a Israel en Jesús.
  • Jeremías 31:15 (“Raquel que llora a sus hijos”): Mateo 2:17-18 conecta el llanto de las madres de Belén con Raquel llorando en Ramá. En Jeremías, esto se refiere al exilio babilónico (cautivos pasando por Ramá). Mateo reutiliza la imagen del dolor nacional para dar significado teológico al sufrimiento de los inocentes bajo Herodes.
  • “Será llamado Nazareno” (Mateo 2:23): Este es el caso más enigmático, pues no existe tal profecía en el Antiguo Testamento. Los eruditos sugieren que Mateo está haciendo un juego de palabras (paronomasia) con el término hebreo nezer (“vástago” o “rama”) de Isaías 11:1. Jesús es el “Vástago” (Nezer), y por fonética similar, vive en Nazaret (Natzrat). Esta conexión es puramente lingüística y teológica, creada para justificar por qué el Mesías davídico terminaría viviendo en una aldea oscura y despreciada de Galilea.

La Estrella de Belén: Midrash Astral

La estrella de Mateo tampoco es un fenómeno astronómico (cometa, conjunción planetaria, supernova) que pueda fecharse científicamente, sino un midrash teológico sobre Números 24:17: “Saldrá ESTRELLA de Jacob”. En el antiguo Oriente Próximo, el nacimiento de grandes reyes (como Augusto o Mitrídates) se anunciaba con fenómenos celestes. Mateo coapta este lenguaje imperial y lo fusiona con la profecía de Balaam para afirmar la realeza cósmica de Jesús.

El comportamiento de la estrella—que aparece, desaparece, y luego “se detiene” (estathē) precisamente sobre una casa específica—viola las leyes de la mecánica celeste. Los cuerpos celestes no pueden marcar una ubicación de unos pocos metros cuadrados en la superficie terrestre debido a su inmensa distancia (paralaje). La estrella funciona en el relato como un “GPS sobrenatural”, una entidad guiada por Dios, similar a la columna de fuego del Éxodo, reforzando nuevamente el tema mosaico.

Teología de Lucas

El Censo como Marcador Teológico: Augusto vs Jesús

Para Lucas, el censo de Quirino no es primariamente un dato administrativo, sino un escenario teológico y político. Lucas 2:1 enmarca el nacimiento con una solemnidad imperial: “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo (oikoumenē) fuese empadronado”. Al mencionar a César Augusto, el hombre más poderoso de la tierra, Lucas establece una confrontación deliberada entre dos soberanías universales.

César Augusto era aclamado en la propaganda imperial como el “Salvador del Mundo” y el portador de la paz (Pax Romana). La famosa inscripción del calendario de Priene (9 a.C.) celebra el cumpleaños de Augusto con un lenguaje que el lector cristiano reconoce inmediatamente: “El nacimiento del dios [Augusto] fue para el mundo el principio de las buenas nuevas (euangelion)…”.

Lucas coapta subversivamente este lenguaje imperial. Mientras el emperador mueve a “todo el mundo” con un decreto burocrático desde Roma, el verdadero “Salvador” (Sotēr) y “Señor” (Kyrios) nace en la periferia, en un pesebre de una provincia ocupada. El censo sirve para demostrar que, aunque el imperio parece tener el control, es Dios quien mueve la historia (incluso usando los decretos paganos) para cumplir sus propósitos en Belén. Es una declaración de ironía política: el gobernante aparente (Augusto) es solo un peón inconsciente en el plan del verdadero Rey (Jesús).

La Pax Christi y la Opción por los Pobres

La narrativa de Lucas es consistentemente contracultural. Mientras Mateo trae a ricos magos del Oriente con tesoros de oro, incienso y mirra, Lucas convoca a pastores. En la cultura palestina del siglo I, el pastoreo era una profesión despreciada; los pastores eran considerados ritualmente impuros y deshonestos (la Mishná a menudo los agrupa con ladrones), y su testimonio no era admisible en tribunales.

Que la primera revelación del nacimiento divino (“Gloria a Dios en las alturas”) se entregue a este grupo marginado es programático para todo el Evangelio de Lucas. Dios ignora al palacio de Herodes y a los sumos sacerdotes en Jerusalén para revelar su gloria a los “anawim” (los pobres de la tierra). Esto resuena con el cántico de María, el Magnificat (Lucas 1:46-55), que es un himno revolucionario de inversión de estatus: “Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos”.

Los ángeles anuncian “paz en la tierra” (Lucas 2:14). Esta “paz” no es la ausencia de guerra impuesta por las legiones romanas (Pax Romana), sino el Shalom hebreo, un bienestar integral que viene del favor divino. Lucas presenta a Jesús como la alternativa al orden imperial: una paz que fluye desde abajo hacia arriba, comenzando con los excluidos y marginados.

Universalismo y Salvación

El horizonte de Lucas es universal. Mientras la genealogía de Mateo comienza con Abraham (padre de los judíos), la de Lucas se remonta a Adán (padre de la humanidad). En la presentación en el Templo, el anciano Simeón toma al niño y lo declara “Luz para revelación a los gentiles (ethne)” (Lucas 2:32).

Esta frase es crucial. Lucas escribe (probablemente) para una audiencia gentil o helenizada (el “excelentísimo Teófilo”). Su teología de la natividad busca asegurar a los no judíos que el Mesías de Israel es también su Salvador. No hay barreras étnicas en la visión lucana. La inclusión de los pastores (marginados sociales), Ana (una profetisa viuda anciana) y la referencia a los gentiles, construye una imagen de una salvación inclusiva y cósmica que trasciende las fronteras étnicas del judaísmo del Segundo Templo.

Mitología Comparada

La Filología de la Virginidad: Almah vs Parthenos

El dogma central de la Natividad—el nacimiento virginal—descansa precariamente sobre una decisión de traducción tomada siglos antes de Jesús. El texto clave es Isaías 7:14. En el hebreo original (texto masorético), el profeta Isaías dice al rey Acaz: “He aquí que la almah concebirá y dará a luz un hijo”. El término hebreo almah (עַלְמָה) denota simplemente a una mujer joven en edad núbil, que biológicamente puede ser virgen o no, pero el término no especifica el estatus sexual intacto. Si Isaías hubiera querido enfatizar la virginidad biológica de manera inequívoca, habría usado el término betulah.

Sin embargo, cuando la Biblia Hebrea fue traducida al griego en Alejandría (la Septuaginta o LXX, s. III-II a.C.), los traductores vertieron almah con el término griego parthenos (παρθένος), que significa “virgen” en un sentido más estricto (aunque también podía referirse a una joven soltera). Mateo, escribiendo en griego y utilizando la LXX como su Biblia autoritativa, lee parthenos e interpreta el texto no como una señal histórica para Acaz (que lo era), sino como una predicción de un milagro biológico: una concepción sin intervención masculina.

La ironía histórica es que el cristianismo construyó una doctrina fundamental (la Virginidad Perpetua) basándose en una “creative mistranslation” (fructífera traducción errónea) del griego. Como señala el erudito Geza Vermes, para un lector judío del texto hebreo, la idea de un nacimiento virginal era ajena y no estaba profetizada en Isaías.

El Lenguaje del Poder: Paralelos Grecorromanos

En el contexto mediterráneo del siglo I, afirmar que un gran hombre había nacido de un dios y una madre humana no era una anomalía teológica, sino un tropo biográfico estándar para figuras de inmenso poder o virtud. Los evangelistas, consciente o inconscientemente, estaban empleando el lenguaje cultural disponible para denotar la grandeza de Jesús.

  • Perseo: El héroe mitológico fue concebido cuando Zeus visitó a Dánae, una virgen encerrada en una torre, en forma de lluvia de oro.
  • Alejandro Magno: Las leyendas populares (recogidas por Plutarco) narraban que su madre Olimpia fue impregnada por una serpiente divina o un rayo de Zeus antes de unirse a su esposo Filipo de Macedonia. Esto “explicaba” la naturaleza sobrehumana de Alejandro.
  • Platón: Incluso filósofos tenían leyendas de nacimiento divino. Se decía que Apolo se había aparecido al padre de Platón, Aristón, prohibiéndole tocar a su esposa Perictione hasta que ella diera a luz al hijo del dios.
  • César Augusto: Suetonio relata que la madre de Augusto, Atia, se durmió en el templo de Apolo y fue visitada por el dios en forma de serpiente. “Nueve meses después nació Augusto, y fue considerado hijo de Apolo”.

Al atribuir una concepción divina a Jesús, Mateo y Lucas no estaban necesariamente inventando una biología ginecológica ex nihilo, sino reclamando para Jesús el estatus supremo. Estaban diciendo a sus lectores greco-romanos: “Jesús es más grande que Alejandro, más sabio que Platón y más poderoso que Augusto; su origen es verdaderamente divino”. Es una polémica anti-imperial: el verdadero Hijo de Dios no está en Roma, sino que nació en Judea.

La Evolución Estratigráfica de la Cristología

El Nuevo Testamento nos permite ver, como en estratos geológicos, cómo evolucionó la creencia en la divinidad de Jesús a lo largo del tiempo. Las narrativas de nacimiento son una capa tardía.

  1. Cristología de la Resurrección (Capa 1 - Pablo, ca. 50 EC): Jesús es “designado” Hijo de Dios en el momento de su resurrección (Rom 1:4). Pablo nunca menciona a María ni el nacimiento virginal; Jesús nace “de mujer” (Gál 4:4), una frase idiomática para “humano mortal”.
  2. Cristología del Bautismo (Capa 2 - Marcos, ca. 70 EC): Jesús se convierte en Hijo de Dios (o la filiación se revela) en su bautismo, cuando la voz del cielo declara: “Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia” (Mc 1:11). Marcos no tiene relato de nacimiento; Jesús aparece ya adulto.
  3. Cristología de la Concepción (Capa 3 - Mateo/Lucas, ca. 80-90 EC): La filiación divina se empuja hacia atrás en el tiempo, desde el bautismo hasta el momento de la concepción biológica. Aquí surgen las narrativas de la concepción virginal por el Espíritu Santo.
  4. Cristología de la Preexistencia (Capa 4 - Juan, ca. 90-100 EC): La filiación se empuja hacia la eternidad pasada. “En el principio era el Verbo…”. El nacimiento ya no es el momento en que Jesús se convierte en Hijo de Dios, sino el momento en que el Hijo eterno se encarna.

Las “Natividades Contradictorias” pertenecen a la Etapa 3. Son intentos intent independientes de explicar cómo comenzó la vida humana del Hijo de Dios, utilizando los materiales disponibles de la profecía judía (Mateo) y la retórica helenística (Lucas).

Análisis Textual Detallado

La Anunciación en Mateo vs Lucas: Un Estudio de Contrastes

El análisis micro-textual de las escenas de la anunciación revela dos teologías operativas distintas.

En Mateo 1:18-25, el protagonista es José. La anunciación ocurre en un sueño (onar), un medio de revelación indirecto típico de la literatura apocalíptica judía. El ángel (sin nombre) se dirige a “José, hijo de David”, y el mensaje se centra en la legitimidad legal del niño (“no temas recibir a María tu mujer”). El texto cita explícitamente Isaías 7:14. Mateo utiliza el término genesis (origen/genealogía) en 1:18, haciendo eco de Génesis 2:4 (LXX), sugiriendo una “nueva creación”.

En Lucas 1:26-38, la protagonista es María. La anunciación ocurre en vigilia, con una aparición visual del ángel Gabriel (nombrado, evocando a Daniel). El diálogo es extenso y teológicamente denso. Gabriel utiliza el lenguaje de la entronización real (“El Señor Dios le dará el trono de David su padre”). No hay cita de Isaías 7:14; en su lugar, hay una descripción casi biológica de la concepción virginal: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (episkiasei). Este verbo episkiasei es el mismo usado en la LXX para describir la nube de gloria (Shekinah) llenando el Tabernáculo (Éxodo 40:35), identificando el vientre de María como el nuevo Arca de la Alianza.

Exégesis de Lucas 2:7: El “Mesón” (Kataluma)

Una de las correcciones históricas más importantes que aporta la crítica textual es la redefinición del “no había lugar para ellos en el mesón”. La palabra griega tradicionalmente traducida como “mesón” u “hospedaje” es kataluma.

  • En Lucas 22:11, Jesús usa la misma palabra kataluma para referirse a la “sala de invitados” (el aposento alto) donde celebrará la Pascua.
  • Cuando Lucas quiere referirse a una posada comercial (como en el Buen Samaritano, 10:34), usa el término específico pandocheion.

El consenso académico actual (Kenneth Bailey, Stephen Carlson) sostiene que kataluma se refiere a la habitación de huéspedes de una casa privada palestina. Las casas campesinas tenían típicamente una habitación principal donde vivía la familia y se guardaban los animales por la noche en un nivel inferior (para calor), y un kataluma o anexo para visitas. La frase “no había lugar en el kataluma” no significa que fueron rechazados por un posadero cruel, sino que la habitación de huéspedes de la casa de sus parientes en Belén ya estaba ocupada (quizás por el censo). Por tanto, María y José se alojaron en la sala principal de la familia, y Jesús fue puesto en el pesebre (phatnē), que son depresiones en el suelo o cajas de piedra situadas en el extremo de la sala principal donde comían los animales. Esto transforma la imagen de un nacimiento solitario y rechazado en una escena de hospitalidad de emergencia dentro de una casa familiar llena de gente, coherente con la cultura de honor/vergüenza del Oriente Medio, donde dejar a una pariente embarazada en la calle sería impensable.

Los Magos de Mateo: ¿Astrólogos Zoroastrianos?

El término griego magoi (Mateo 2:1) se refiere históricamente a la casta sacerdotal de los medos y persas, expertos en astrología, oniromancia (interpretación de sueños) y rituales sagrados. En el Antiguo Testamento (Daniel 2:2), aparecen a menudo en una luz negativa como hechiceros paganos.

La audacia de Mateo al incluirlos como los primeros adoradores de Jesús es monumental. Está diciendo que la élite religiosa pagana, utilizando sus métodos prohibidos (astrología), logró encontrar al Rey de los Judíos, mientras que la élite religiosa judía (escribas), con las Escrituras correctas (Miqueas 5:2), falló en reconocerlo y buscó matarlo. Mateo no valida la astrología en general, sino que afirma que Dios habla el lenguaje de cada cultura (estrellas para los astrólogos) para atraerlos a Cristo. Los regalos también tienen una carga textual precisa:

  • Oro: Tributo real (Salmo 72:15).
  • Incienso: Culto sacerdotal/divino (Isaías 60:6).
  • Mirra: Ungüento funerario, anticipando la pasión. Esta tríada define la identidad de Jesús desde la cuna: Rey, Dios y Víctima sacrificial.

Contexto Histórico y Político Expandido

La Figura de Herodes el Grande: El Rey Constructor y Paranoico

Para entender Mateo 2, debemos entender a Herodes. Gobernó Judea del 37 al 4 a.C. como cliente de Roma. Fue un administrador brillante que reconstruyó el Templo de Jerusalén (una maravilla del mundo antiguo), fundó la ciudad portuaria de Cesarea Marítima y mantuvo la estabilidad económica durante hambrunas.

Sin embargo, sus últimos años estuvieron marcados por una paranoia asesina. Temiendo conspiraciones, ejecutó a su esposa favorita Mariamne, a su suegra, y a tres de sus propios hijos (Alejandro, Aristóbulo y Antípatro). El emperador Augusto, haciendo un juego de palabras en griego, dijo que “era mejor ser el cerdo (hys) de Herodes que su hijo (huios)”, aludiendo a que, como judío (al menos nominalmente), no comía cerdo pero sí mataba hijos. En este contexto, la Matanza de los Inocentes en Belén (una aldea pequeña de quizás 300 habitantes, lo que implicaría la muerte de una docena de niños) es históricamente plausible en cuanto al carácter de Herodes, aunque no esté registrada en fuentes seculares. Mateo utiliza esta memoria histórica del “Rey Loco” para construir su tipología del nuevo Faraón.

La Geopolítica del Censo de Quirino

El censo del 6 d.C. no fue un mero recuento de cabezas; fue un acto de anexión imperial. Tras diez años de desgobierno brutal por parte de Arquelao (el hijo de Herodes), una delegación de judíos y samaritanos viajó a Roma para rogar a Augusto que lo depusiera. Augusto accedió, desterró a Arquelao a la Galia (Vienne) y convirtió a Judea en una provincia romana de segunda clase bajo un prefecto (Coponio), supervisado por el legado de Siria (Quirino).

El censo tenía como fin liquidar las propiedades de Arquelao y establecer el tributum soli (impuesto sobre la tierra) y el tributum capitis (impuesto personal). Esto exigía inscribir a cada propietario en su lugar de residencia actual donde poseía tierras. La resistencia judía al censo, liderada por Judas el Galileo, se basaba en la teología de que “la tierra es de YHWH” y pagar tributo al César era reconocer a un señor rival. El lema zelote “No hay más Señor que Dios” nació aquí. Lucas, escribiendo décadas después, suaviza este evento traumático y rebelde, convirtiéndolo en un instrumento pacífico de la providencia divina para mover a una pareja de Nazaret a Belén. Despolitiza el censo para presentar al cristianismo como una fe que no compite políticamente con Roma (una “apologética política” necesaria para una religión sospechosa en el imperio).

Nazaret: ¿La Aldea Invisible?

Tanto Mateo como Lucas deben lidiar con el “escándalo de Nazaret”. Arqueológicamente, Nazaret en el siglo I era una aldea minúscula, de quizás 200-400 habitantes, sin edificios públicos, sinagogas de piedra ni murallas. Nunca se menciona en el Antiguo Testamento, ni en el Talmud, ni en Josefo (quien menciona docenas de pueblos galileos). Nataniel expresa el prejuicio común en Juan 1:46: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. Para la mentalidad judía del siglo I, que el Mesías viniera de una aldea tan insignificante en la “Galilea de los gentiles” era absurdo. Las narrativas de infancia tienen la función apologética de “rescatar” a Jesús de su oscuridad nazarena, vinculándolo genealógicamente con el glorioso pasado de Belén/David, antes de tener que admitir su residencia real en la humilde Nazaret.

Infografía

Síntesis Visual de la Contradicción

La evidencia textual, histórica y teológica acumulada desmantela cualquier intento de armonización literalista de las narrativas de la natividad. No estamos ante dos perspectivas complementarias del mismo evento histórico, sino ante dos construcciones teológicas distintas (midrashim) que utilizan la infancia de Jesús para responder a preguntas diferentes de la iglesia primitiva.

Cronología Irreconciliable

  • Mateo: Bajo Herodes (muere 4 a.C.).
  • Lucas: Bajo Censo de Quirino (6 d.C.).
  • Brecha: Al menos 10 años.

Geometría de Viaje

  • Mateo: Belén → Egipto → Nazaret.
  • Lucas: Nazaret → Belén → Nazaret.
  • Conflicto: Egipto vs Jerusalén.

Divergencia Genealógica

  • Mateo: Jacob (Padre de José).
  • Lucas: Elí (Padre de José).
  • Problema: Linajes distintos.

Visualización de la Brecha Cronológica

El siguiente gráfico ilustra la imposibilidad temporal de sincronizar el reinado de Herodes con el censo de Quirino. La historia secular (negro) muestra la realidad del interregno de Arquelao, ignorado o comprimido por las necesidades narrativas de los evangelistas.

Comparativa de Generaciones

La divergencia en el número de generaciones (Mateo vs Lucas) resalta la naturaleza artificial de las construcciones genealógicas. Mateo fuerza la historia en múltiplos de 14 (gematría de David), mientras Lucas busca el número simbólico de plenitud (77).

Veredicto Final: La Verdad Más Allá del Hecho

La “verdad” de la Navidad reside no en la precisión de una crónica imposible de armonizar, sino en la proclamación de fe: que en la historia humana ha irrumpido una realidad divina que desafía tanto a los tronos de Herodes como a los decretos de Augusto.

Bibliografía y Recursos Académicos

  • Brown, Raymond E. 1977. The Birth of the Messiah: A Commentary on the Infancy Narratives in the Gospels of Matthew and Luke. New York: Doubleday. (La obra de referencia estándar en el campo).
  • Meier, John P. 1991. A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus. Vol. 1: The Roots of the Problem and the Person. New York: Doubleday. (Análisis exhaustivo de la cronología y las fuentes).
  • Crossan, John Dominic. 1994. Jesus: A Revolutionary Biography. San Francisco: HarperSanFrancisco. (Perspectiva sobre el contexto político y social).
  • Ehrman, Bart D. 1993. The Orthodox Corruption of Scripture. Oxford: Oxford University Press. (Sobre cómo la cristología afectó la transmisión del texto).
  • Fitzmyer, Joseph A. 1981. The Gospel According to Luke I-IX. Anchor Bible. New York: Doubleday.
  • Vermes, Geza. 2006. The Nativity: History and Legend. London: Penguin Books.
  • Wilson, A.N. 1992. Jesus. London: Sinclair-Stevenson.
  • Sanders, E.P. 1993. The Historical Figure of Jesus. London: Penguin Books.

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