La Tesis Crítica
Introducción: El Escriba Instruido en el Reino
El Evangelio de Mateo se erige como la “carta magna” del cristianismo primitivo, un texto fundacional que sirvió como puente teológico entre la herencia judía y la naciente identidad eclesial. No obstante, bajo la superficie de su narrativa familiar yace una compleja estratigrafía literaria que revela no el testimonio ocular de un recaudador de impuestos galileo, sino la labor sofisticada de un escriba griego anónimo, operando décadas después de la crucifixión. La evidencia interna del texto —su dependencia estructural del Evangelio de Marcos, su incorporación de la Fuente Q y su teología de reemplazo post-70 d.C.— converge hacia una conclusión ineludible para la crítica moderna: Mateo es una “revisión a macroescala” diseñada para redefinir a Jesús como el Nuevo Moisés en un momento de crisis existencial para el judaísmo.
A pesar de la insistencia de la tradición eclesiástica antigua, que desde Papías de Hierápolis (c. 125 d.C.) intentó vincular el texto con el apóstol Mateo y una supuesta composición en “lengua hebrea”, el análisis filológico demuestra que la obra es una composición original en griego koiné. El autor mejora el estilo rústico de Marcos, corrige sus solecismos y reorganiza el material en cinco grandes discursos para emular el Pentateuco. Lejos de ser una crónica histórica desinteresada, el evangelio se revela como una apología teológica militante, escrita en un contexto de feroz competencia con el judaísmo formativo de Jamnia tras la destrucción del Templo de Jerusalén.
Al examinar el Evangelio de Mateo a través de la lente de la crítica histórica y textual, se desmorona la imagen devocional de una biografía apostólica para dar paso a una obra de ingeniería literaria, donde la profecía no se cumple literalmente sino que se manufactura mediante la exégesis creativa, y donde la historia se subordina a una agenda dogmática que busca legitimar a la ekklesia como el verdadero Israel. Este artículo desglosará sistemáticamente la evidencia acumulada por dos siglos de investigación académica, desde la Hipótesis de las Dos Fuentes hasta la crítica de la redacción, exponiendo los mecanismos mediante los cuales el autor anónimo construyó su retrato del Mesías.
El Consenso de la Datación (80-85 d.C.)
La datación del Evangelio de Mateo no es una cuestión de conjetura arbitraria, sino el resultado de deducir coordenadas temporales fijas a partir de la evidencia interna del texto. El consenso crítico mayoritario sitúa la composición final de la obra entre los años 80 y 90 d.C., un periodo que refleja las realidades sociopolíticas posteriores a la Primera Guerra Judía (66-70 d.C.).
El Terminus a Quo y la Destrucción del Templo
El punto de partida más firme para la datación es la clara consciencia que el evangelista exhibe sobre la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. Mientras que Marcos, escribiendo probablemente durante o inmensamente cerca de la guerra, anticipa el desastre con un tono de inminencia apocalíptica, Mateo revisa estas predicciones desde una perspectiva retrospectiva. La evidencia más contundente se halla en la parábola de la fiesta de bodas (Mateo 22:1-14). A diferencia de la versión paralela en Lucas (14:16-24), Mateo inserta un versículo (22:7) que rompe la verosimilitud narrativa de la parábola pero que sirve como un comentario histórico transparente: “El rey se enfureció, y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos asesinos e incendió su ciudad”.
Esta referencia al incendio de la ciudad es anacrónica dentro de la lógica de una simple invitación rechazada a una cena, pero es perfectamente inteligible como una interpretación teológica de la caída de Jerusalén a manos de las legiones romanas de Tito. Para el autor de Mateo, la catástrofe del 70 d.C. no fue un accidente geopolítico, sino el castigo divino por el rechazo de Jesús. Esta lectura post factum obliga a situar la redacción del evangelio necesariamente después del año 70.
La Dependencia de Marcos
Un segundo pilar cronológico es la dependencia literaria de Marcos. Dado que el consenso establece la prioridad marcana —la tesis de que Marcos fue el primer evangelio escrito, alrededor del 65-70 d.C.— y que Mateo incorpora aproximadamente el 90% del texto de Marcos (unos 600 de los 661 versículos marcanos), Mateo debe ser posterior. El proceso de redacción, expansión y refinamiento teológico que Mateo efectúa sobre la base de Marcos implica un lapso de tiempo considerable para que el primer evangelio circulara y alcanzara autoridad en la comunidad del autor. La gran mayoría de los exégetas, incluyendo a W.D. Davies y Dale Allison, consideran que una década o más es un intervalo razonable, lo que nos lleva a la década de los 80.
La atmósfera polémica que permea el evangelio, particularmente el capítulo 23 con sus “ayes” contra los escribas y fariseos, refleja una situación de conflicto institucionalizado que encaja mejor con el periodo posterior al año 85 d.C. En esta época, el judaísmo rabínico se estaba consolidando en Jamnia (Yavneh) y definiendo sus límites normativos, un proceso que eventualmente llevó a la exclusión de los minim (herejes, incluidos los cristianos judíos) de la sinagoga. El uso repetido que hace Mateo de la frase “sus sinagogas” (4:23; 9:35; 10:17; 12:9; 13:54) denota una distancia social y teológica: el autor ya no se identifica con la institución sinagogal, la cual pertenece a “ellos”, los oponentes. Esta retórica de “nosotros contra ellos” sugiere que la separación entre la comunidad mateana y el judaísmo principal era ya una realidad avanzada o consumada.
La Cuestión de la Autoría: Anónimo y Helenista
La atribución tradicional del evangelio al apóstol Mateo, un recaudador de impuestos (Leví) mencionado en el texto (9:9; 10:3), carece de fundamento histórico sólido y es rechazada universalmente por la crítica no confesional.
La Falsedad del Testimonio de Papías
La única base para la autoría apostólica proviene de un fragmento de Papías de Hierápolis, preservado por Eusebio de Cesarea, que afirma: “Mateo ordenó (synetaxato) los dichos (logia) en lengua hebrea (hebraïdi dialektō), y cada uno los interpretó (hërmëneusen) como pudo”. Sin embargo, esta descripción es irreconciliable con el Evangelio de Mateo que poseemos en el canon.
- Lengua Original: El análisis filológico demuestra concluyentemente que el Mateo canónico fue compuesto originalmente en griego, no es una traducción del hebreo o arameo. Sus juegos de palabras, su uso de la Septuaginta (LXX) y su mejora del estilo griego de Marcos evidencian a un autor que pensaba y escribía en griego.
- Género Literario: El evangelio no es una mera colección de “dichos” (logia), sino una narrativa biográfica (bios) completa que sigue la trama de Marcos.
- Dependencia Literaria: Es inverosímil que un testigo ocular, uno de los Doce, dependiera servilmente de la obra de un no-testigo (Marcos) para relatar eventos de los que supuestamente fue partícipe directo, como su propio llamamiento.
Por lo tanto, la declaración de Papías se refiere probablemente a una obra perdida (quizás la fuente Q o una colección proto-rabínica de sentencias) o es una conjetura apologética temprana para dotar de autoridad apostólica a un texto anónimo.
Perfil del Verdadero Autor
El análisis interno permite trazar un perfil del autor real, aunque su nombre permanezca desconocido. Se trata indudablemente de un judío cristiano de segunda generación, profundamente versado en las Escrituras hebreas y en las técnicas de exégesis judía (midrash, pesher), pero cuya lengua materna era el griego. Su familiaridad con el debate legal judío (halaljon) y su insistencia en la validez perenne de la Ley (“ni una jota ni una tilde pasará”, 5:18) sugieren una formación escribal. Algunos eruditos han propuesto que el propio autor se autorretrata en la figura del “escriba instruido en el reino de los cielos” (13:52), quien saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.
Localización: Antioquía de Siria
Aunque la certeza geográfica es imposible, la hipótesis dominante sitúa la composición en Antioquía de Siria (la actual Antakya, Turquía). Varios factores convergen hacia esta ubicación:
- Lengua: Antioquía era una metrópolis de habla griega.
- Población: Tenía una gran comunidad judía y fue un centro temprano de la misión a los gentiles, reflejando la tensión judeo-gentil presente en el evangelio (que restringe la misión a Israel en 10:5 pero termina con la Gran Comisión a todas las naciones en 28:19).
- Recepción Temprana: Ignacio de Antioquía (c. 110 d.C.) es el primer Padre de la Iglesia que parece citar o aludir al material mateano, lo que sugiere que el evangelio circulaba en esa región a principios del siglo II.
- Autoridad Petrina: El evangelio destaca la figura de Pedro (16:18), quien según la tradición tuvo una fuerte vinculación con la iglesia de Antioquía.
En síntesis, el Evangelio de Mateo no es las memorias de un apóstol, sino el producto literario de una comunidad judeocristiana en transición, luchando por definir su identidad frente al judaísmo fariseo reagrupado tras la catástrofe nacional del año 70.
Análisis Composicional
Hipótesis de las Dos Fuentes: La Arquitectura del Texto
El consenso crítico sobre la composición de Mateo se fundamenta en la Hipótesis de las Dos Fuentes, formulada canónicamente por B.H. Streeter en 1924. Esta teoría sostiene que el autor de Mateo no fue un testigo ocular que escribió ex nihilo, sino un redactor competente que combinó dos documentos primarios griegos: el Evangelio de Marcos y una colección de dichos conocida como la Fuente Q (Quelle), complementándolos con su propio material especial (M).
La Prioridad de Marcos y la Vorlage Mateana
El análisis sinóptico revela que Mateo incorpora aproximadamente el 90% del contenido de Marcos, a menudo siguiendo su secuencia narrativa y orden de perícopas con fidelidad servil. Sin embargo, Mateo no copia mecánicamente; actúa como un editor correctivo sobre su Vorlage (texto fuente).
- Mejora Estilística: Mateo pule sistemáticamente el griego rústico y paratáctico de Marcos (caracterizado por el uso excesivo de kai, “y”). Elimina barbarismos, corrige la sintaxis y eleva el registro literario.
- Corrección Teológica: Un ejemplo paradigmático de la redacción mateana es su tratamiento de la Ley. Mientras que Marcos 7:19 inserta un comentario editorial radical (“Haciendo así limpios todos los alimentos”), Mateo omite esta cláusula en su paralelo (Mateo 15:17-20), alineándose con su teología de la validez perpetua de la Torá (Mateo 5:18).
- Cristología Elevada: Mateo tiende a eliminar las emociones humanas de Jesús o las limitaciones a su poder que aparecen en Marcos. Donde Marcos 6:5 dice que Jesús “no podía hacer allí ningún milagro” (debido a la incredulidad), Mateo 13:58 reescribe: “no hizo allí muchos milagros”, salvaguardando la omnipotencia divina.
La Fuente Q y la Doble Tradición
Mateo y Lucas comparten aproximadamente 230-250 versículos que no están presentes en Marcos, material que consiste casi enteramente en enseñanzas y parábolas (las Bienaventuranzas, el Padrenuestro). La crítica textual atribuye este material a la Fuente Q, un documento hipotético escrito en griego que circulaba en la década del 50 d.C.
El erudito John S. Kloppenborg, en su obra seminal Excavating Q, ha demostrado que Mateo tiende a agrupar los dichos dispersos de Q en grandes bloques temáticos, mientras que Lucas preserva a menudo el orden original de la fuente. Por ejemplo, el “Sermón del Monte” (Mateo 5-7) es una construcción editorial magistral de Mateo, quien ensambla dichos que en Lucas (y presumiblemente en Q) aparecen diseminados en diferentes contextos narrativos.
El Material M (Sondergut)
El material exclusivo de Mateo, designado como “M”, comprende narrativas y parábolas únicas como la Oveja y las Cabras (25:31-46), el Tesoro Escondido y la Perla de Gran Precio (13:44-46). Este estrato revela las preocupaciones específicas de la comunidad mateana: un énfasis marcado en la justicia (dikaiosynē), el cumplimiento de las Escrituras y una polémica feroz contra los fariseos. Es en este material donde se encuentran tanto las expresiones más particularistas (“no vayáis a camino de gentiles”, 10:5) como las más universalistas (la Gran Comisión, 28:19), reflejando la evolución histórica de una comunidad en transición.
La Estructura del Pentateuco: Jesús como el Nuevo Moisés
La superestructura literaria del Evangelio de Mateo no es accidental; está diseñada para presentar a Jesús como el Nuevo Moisés y su enseñanza como la Nueva Torá. El evangelista organiza el cuerpo principal de su obra en cinco grandes discursos, alternando narrativa y enseñanza, en un paralelismo deliberado con los cinco libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio).
Los Cinco Discursos Programáticos
Cada uno de estos bloques concluye con una fórmula estereotipada idéntica en griego: Kai egeneto hote etelesen ho Iēsous tous logous toutous (“Y sucedió que cuando Jesús terminó estas palabras…”), marcando las transiciones estructurales (7:28; 11:1; 13:53; 19:1; 26:1).
- El Sermón del Monte (caps. 5–7): Corresponde a la promulgación de la Ley en el Sinaí. Jesús sube al monte (como Moisés) y entrega la interpretación definitiva de la Torá (“Habéis oído que se dijo… pero yo os digo”).
- El Discurso Misionero (cap. 10): Instrucciones para la misión a Israel, paralelo a la organización de las tribus en el desierto.
- Las Parábolas del Reino (cap. 13): Revelación de los misterios del Reino, paralelo a la sabiduría y los oráculos levíticos.
- El Discurso Comunitario (cap. 18): Reglas para la vida en la ekklesia, disciplina y perdón, funcionando como un manual de santidad comunitaria (halajá eclesial).
- El Discurso Escatológico (caps. 23–25): Denuncia de los líderes (los “Ayes”) y profecía del juicio final, paralelo a las bendiciones y maldiciones finales del Deuteronomio antes de la entrada en la Tierra Prometida.
Esta arquitectura pentateuca no es meramente estética; es una declaración teológica de reemplazo. Para la comunidad de Mateo, la autoridad de la cátedra de Moisés (23:2) ha pasado ahora a Jesús, el único Maestro (23:8), cuya enseñanza constituye el fundamento definitivo para el pueblo de Dios.
Críticas a la Hipótesis Q: La Tesis de Farrer
Aunque la existencia de Q es el consenso mayoritario, es necesario mencionar la crítica académica representada por la Hipótesis de Farrer-Goulder, defendida vigorosamente hoy por Mark Goodacre. Esta teoría propone que Lucas conoció y usó a Mateo, eliminando la necesidad de una fuente Q perdida.
El argumento principal contra Q se basa en los “Acuerdos Menores” (Minor Agreements): instancias donde Mateo y Lucas coinciden en contra de Marcos en pequeños detalles de redacción dentro de la Triple Tradición. Si Mateo y Lucas eran independientes, estas coincidencias deberían ser aleatorias y raras. Su frecuencia sugiere, para Goodacre, que Lucas conocía la redacción mateana de Marcos.
No obstante, la mayoría de los expertos mantiene la independencia de Mateo y Lucas debido a la “alternancia de primitividad”: en muchos casos, Lucas preserva una versión teológicamente más primitiva de un dicho Q que la versión altamente elaborada de Mateo, lo cual sería inexplicable si Lucas estuviera editando el texto ya desarrollado de Mateo. Por ello, el modelo de Dos Fuentes (Marcos + Q) sigue siendo la explicación más parsimoniosa para la génesis literaria del Primer Evangelio.
Cumplimiento Manufacturado: La Exégesis como Apologética
Una de las características más distintivas del Evangelio de Mateo es el uso sistemático de “citas de cumplimiento” (Erfüllungszitate), introducidas por la fórmula editorial: “Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta…”. Krister Stendahl, en su monografía clásica The School of St. Matthew, demostró que estas citas no provienen de la Septuaginta estándar (LXX) que el autor utiliza en el resto de la narrativa, sino que a menudo reflejan una traducción ad hoc o una variante textual que se ajusta a los hechos de la vida de Jesús. Este fenómeno sugiere que Mateo no está descubriendo correspondencias, sino manufacturándolas mediante una hermenéutica creativa similar al pesher de Qumrán.
El Caso Paradigmático: La Almah de Isaías 7:14
El ejemplo más célebre de esta manipulación textual es la cita de Isaías 7:14 en Mateo 1:23: “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo”.
- El Texto Hebreo: El original hebreo del profeta Isaías utiliza el término ‘almah (עַלְמָה), que denota simplemente una “mujer joven en edad núbil”, sin especificar su estatus sexual. Si el profeta hubiera querido enfatizar la virginidad técnica, habría utilizado el término específico betulah (בְּתוּלָה).
- El Contexto Histórico: En su contexto original (siglo VIII a.C.), la profecía de Isaías era una señal dirigida al rey Acaz sobre la inminente destrucción de sus enemigos (Siria y Efraín) antes de que el niño (probablemente Ezequías o un hijo del propio profeta) alcanzara la edad de la razón. No era una predicción mesiánica para un futuro lejano de siete siglos.
- La Apropiación Mateana: Mateo se apoya exclusivamente en la traducción griega de la Septuaginta, que vertió ‘almah por parthenos (virgen). Basándose en esta traducción defectuosa o interpretativa, Mateo construye la narrativa del nacimiento virginal para validar teológicamente a Jesús. Ya en el siglo II, apologistas judíos como Trifón (en el diálogo con Justino Mártir) objetaron correctamente que el texto hebreo no sustentaba la doctrina cristiana, evidenciando la fragilidad exegética de la construcción mateana.
Oseas 11:1 y la Tipología Nacional
En Mateo 2:15, la Sagrada Familia huye a Egipto “para que se cumpliera…: De Egipto llamé a mi hijo”.
- El Texto Original: La cita proviene de Oseas 11:1. Sin embargo, en Oseas, “mi hijo” no es un individuo mesiánico, sino el pueblo de Israel corporativo. El pasaje es un lamento histórico restrospectivo sobre el Éxodo: “Cuando Israel era niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo”.
- Descontextualización: Mateo extrae la frase de su contexto histórico y gramatical, transformando un recuerdo del pasado nacional en una predicción del futuro mesiánico. Esta operación hermenéutica ignora deliberadamente el sentido original para forzar una tipología Jesús-Israel. Como señaló el crítico pagano Porfirio y más tarde Juliano el Apóstata, Mateo “cambia el rostro” de la escritura para adaptarla a sus fines dogmáticos.
La Profecía Inexistente del Nazareno
En Mateo 2:23, el autor afirma que la familia se estableció en Nazaret “para que se cumpliera lo dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno”.
- El Problema: No existe tal profecía en ninguna parte de la Biblia hebrea. “Nazareno” (Nazōraios) es un gentilicio derivado de Nazaret, una aldea insignificante nunca mencionada en el AT.
- Solución Hipotética: Los eruditos sugieren que Mateo está realizando un juego de palabras (paronomasia) con el término hebreo nētzer (נֵ֫צֶר, “vástago” o “rama”) de Isaías 11:1 (“saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago [nētzer] retoñará de sus raíces”).
Esta conexión, basada puramente en la asonancia fonética entre Nazaret y nētzer, demuestra el extremo al que el evangelista estaba dispuesto a llegar para encontrar un anclaje escritural para los datos biográficos de Jesús (su origen galileo) que resultaban embarazosos para las expectativas mesiánicas judías (que requerían un origen en Belén).
Zacarías y los Dos Asnos
Finalmente, la entrada triunfal en Jerusalén (Mateo 21:1-7) ilustra cómo la profecía puede distorsionar la narrativa. Citando Zacarías 9:9 (“montado sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”), Mateo malinterpreta el paralelismo poético hebreo.
- Paralelismo Sinónimo: Zacarías describe a un solo animal usando dos frases poéticas (asno // pollino).
- Lectura Literalista: Mateo, leyendo el texto con un literalismo rígido, asume que el profeta habla de dos animales distintos. En consecuencia, modifica la narrativa de Marcos (que solo menciona un pollino) para que Jesús haga traer una asna y un pollino, y en una imagen físicamente absurda, pone los mantos “sobre ellos” y Jesús se sienta “sobre ellos” (21:7).
Este error exegético revela que, para Mateo, la “verdad” de la escritura tenía prioridad sobre la realidad histórica o la lógica física: si el profeta mencionaba dos animales, Jesús debía tener dos.
En síntesis, el “cumplimiento” en Mateo no es la verificación de una predicción objetiva, sino una construcción literaria retrospectiva (vaticinium ex eventu) y una apropiación teológica de textos judíos mediante métodos que, bajo estándares modernos, se calificarían de distorsión descontextualizada.
Narrativas de la Infancia: Historia vs. Teología
Los relatos del nacimiento de Jesús en Mateo (capítulos 1-2) y Lucas (1-2) constituyen el terreno donde la discrepancia histórica es más aguda e irreconciliable. Lejos de ser testimonios complementarios, ambas narrativas presentan cronologías, geografías y tramas mutuamente excluyentes, unidas únicamente por los datos teológicos básicos (nombres de los padres, nacimiento en Belén, concepción virginal). El análisis crítico revela que Mateo construyó su prólogo no basado en memorias familiares, sino como una obertura teológica o “Midrash Hagádico” diseñado para prefigurar el destino de Jesús y legitimar su mesianismo ante una audiencia judía.
La Contradicción Geográfica y Cronológica
El conflicto más evidente concierne al movimiento geográfico de la Sagrada Familia.
- La Geografía de Mateo: En Mateo, José y Mary parecen ser residentes nativos de Belén. Tienen una “casa” propia en la ciudad (2:11) donde reciben a los Magos. Solo se trasladan a Nazaret después del regreso de Egipto, como una opción secundaria y forzada por el temor al gobernante Arquelao en Judea (2:22-23).
- La Geografía de Lucas: En Lucas, la familia vive originalmente en Nazaret y viaja a Belén únicamente debido al censo de Quirinio, regresando a Nazaret a los pocos días (aprox. 40 días) tras cumplir los ritos de purificación en el Templo (Lucas 2:39).
- La Discrepancia: Es imposible armonizar el viaje a Egipto de Mateo (que dura al menos varios meses o años hasta la muerte de Herodes) con el regreso inmediato a Nazaret de Lucas (“cuando cumplieron todo… volvieron a Galilea”). Raymond Brown, en su obra monumental The Birth of the Messiah, concluye que los dos itinerarios son “virtualmente irreconciliables”.
Además, existe un conflicto cronológico fatal. Mateo sitúa el nacimiento bajo Herodes el Grande (quien murió en el 4 a.C.), mientras que Lucas lo vincula al censo de Quirinio (6 d.C.). Esta brecha de diez años es insalvable históricamente, indicando que uno o ambos evangelistas carecían de datos precisos.
La Masacre de los Inocentes: Silencio Histórico
Mateo 2:16 relata la matanza de todos los niños varones menores de dos años en Belén y sus alrededores por orden de Herodes.
- Ausencia de Evidencia: Flavio Josefo, un historiador judío del siglo I que documentó minuciosamente los crímenes de Herodes (incluyendo la ejecución de tres de sus propios hijos y de su esposa Mariamne), no menciona en absoluto esta masacre. Dado el carácter paranoico de Herodes detallado por Josefo, tal atrocidad encajaría en su perfil, pero el silencio total de las fuentes contemporáneas y de los otros evangelios sugiere que es una creación literaria.
- Tipología Mosaica: La función del relato es tipológica. La matanza de los niños por un tirano malvado (Herodes) y la salvación milagrosa del libertador escogido (Jesús) es un paralelo directo del nacimiento de Moisés, quien se salvó de la orden del Faraón de matar a los varones hebreos (Éxodo 1:22). Mateo está presentando a Jesús como el Nuevo Moisés desde la cuna, repitiendo la historia de Israel.
La Estrella y los Magos: Simbolismo Astral
El relato de los Magos guiados por una estrella (Mateo 2:1-12) presenta insuperables dificultades científicas si se interpreta literalmente.
- Comportamiento Físico Imposible: Los objetos celestes (cometas, conjunciones planetarias, supernovas) se mueven de este a oeste debido a la rotación terrestre. Mateo describe una estrella que se mueve de norte a sur (de Jerusalén a Belén) y que finalmente “se detiene” exactamente sobre una casa concreta (2:9). Ningún fenómeno astronómico puede indicar una vivienda individual en un pueblo.
- Origen Literario: La historia es probablemente un midrash basado en la profecía de Balaam en Números 24:17 (“Saldrá ESTRELLA de Jacob…”) y el Salmo 72:10-11 (“Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones”).
- Función Teológica: Los Magos (gentiles) adoran a Jesús mientras que el Rey de los Judíos (Herodes) intenta matarlo. Esta ironía prefigura el rechazo de Jesús por parte del Israel oficial y su aceptación por las naciones gentiles, el tema central de la comunidad de Mateo tras el año 70 d.C.
La Genealogía Artificial
La genealogía de Mateo (1:1-17), estructurada rígidamente en tres series de catorce generaciones, evidencia manipulación numérica.
- Omisiones: Para lograr el número sagrado de 14 (el valor numérico o gematría del nombre DAVID: D=4 + V=6 + D=4), Mateo omite a tres reyes (Ocozías, Joás, Amasías) entre Joram y Uzías.
- Error de Cómputo: La última serie (del exilio a Jesús) contiene solo 13 nombres, no 14, a menos que se cuente a Jesús o al exilio mismo como una “generación”.
- Contradicción con Lucas: La línea paterna de José es totalmente diferente en Lucas. Mateo traza la descendencia real a través de Salomón y los reyes de Judá, mientras que Lucas va por una línea oscura a través de Natán. Los intentos de armonización (una es de María, otra de José) son anacrónicos y contradicen el texto explícito que en ambos casos vincula la lista a José.
En conclusión, la narrativa de la infancia en Mateo no es historia recordada, sino teología historizada. Su verdad no reside en los hechos facticos, sino en la proclamación de Jesús como el Mesías davídico, el nuevo Moisés y la Luz de las naciones, rechazado por su propio pueblo pero adorado por el cosmos y los gentiles.
Agenda Teológica: Eclesiología y Juicio
Más que cualquier otro sinóptico, Mateo es el “Evangelio de la Iglesia”. Escribiendo en el vacío institucional dejado por la destrucción del Templo, el evangelista busca establecer una nueva estructura de autoridad para la comunidad de creyentes. Su agenda teológica se articula en torno a tres ejes fundamentales: la redefinición del pueblo de Dios (Eclesiología), la intensificación ética de la Torá (Justicia) y la inminencia del juicio apocalíptico (Escatología).
La Fundación de la Ekklesia y el Primado Petrino
Mateo es el único evangelista que utiliza el término ekklesia (iglesia/asamblea, 16:18; 18:17), indicando una consciencia institucional avanzada.
- El Primado de Pedro: En el célebre pasaje de Cesarea de Filipo (16:17-19), Jesús declara a Simón como Petros (Roca) y le entrega “las llaves del Reino de los Cielos”. Este material es exclusivo de Mateo; Marcos y Lucas omiten esta investidura de autoridad. Para la comunidad mateana, Pedro funcionaba como el garante de la tradición y la autoridad halájica para “atar y desatar” (prohibir y permitir), un lenguaje técnico rabínico para la interpretación legal.
- Disciplina Comunitaria: El capítulo 18 constituye un manual de disciplina eclesiástica, estableciendo protocolos para el conflicto interno (“si tu hermano peca contra ti…”). Esto refleja una comunidad sedentaria y organizada que necesita regular su convivencia, muy lejos del movimiento itinerante carismático del Jesús histórico.
El Reino de los Cielos y la Nueva Justicia
Mateo prefiere el circunloquio semítico “Reino de los Cielos” (Basileia tōn Ouranōn) en lugar del “Reino de Dios” de Marcos y Lucas, probablemente por reverencia judía para evitar pronunciar el nombre divino. Sin embargo, su concepción del Reino es éticamente exigente.
- Justicia Mayor: La entrada en el Reino depende de una “justicia mayor que la de los escribas y fariseos” (5:20). Mateo rechaza el antinomismo (la idea de que la fe anula la ley). Para él, Jesús no abolió la Ley, sino que la llevó a su plenitud radical (5:17). El creyente mateano debe cumplir la Torá no solo externamente, sino internamente (no solo no matar, sino no enojarse).
- Obras de Misericordia: En la escena del Juicio Final de las Ovejas y las Cabras (25:31-46), criterio exclusivo de Mateo, la salvación no depende de la confesión de fe (“Señor, Señor”), sino de la ética social: alimentar al hambriento, vestir al desnudo y visitar al preso. Este énfasis en la ortopraxis (acción correcta) sobre la ortodoxia es distintivo de su teología.
Polémica Anti-Farisaica Los “Ayes”
El capítulo 23 representa la invectiva más feroz de todo el Nuevo Testamento. Jesús lanza siete “ayes” (ouai) contra los escribas y fariseos, llamándolos “hipócritas”, “hijos del infierno” y “sepulcros blanqueados”.
- Contexto del Siglo I: Este lenguaje vitriólico no debe leerse como una transcripción literal del Jesús histórico (quien probablemente debatía con los fariseos dentro de un marco de respeto mutuo), sino como el reflejo de la amarga lucha por la legitimidad entre la comunidad de Mateo y el judaísmo rabínico emergente post-70. Los “fariseos” en Mateo son una caricatura teológica que personifica al Israel incrédulo que ha rechazado al Mesías.
- Responsabilidad de la Sangre: La trágica automaldición en el relato de la Pasión —“Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos” (27:25)— es exclusiva de Mateo. Históricamente, este versículo sirvió de combustible para siglos de antisemitismo cristiano. Teológicamente, para Mateo, explicaba la catástrofe del año 70: la destrucción de Jerusalén fue la consecuencia directa de este rechazo nacional.
La Escatología Apocalíptica
Mateo intensifica el tono apocalíptico de Marcos. Inserta parábolas de juicio inminente y separación (el Trigo y la Cizaña, la Red, el Siervo Despiadado) que subrayan que la pertenencia a la Iglesia no garantiza la salvación; habrá un juicio severo incluso para los “hijos del reino”. La frase “allí será el llanto y el crujir de dientes” aparece seis veces en Mateo (contra una en Lucas y ninguna en Marcos), revelando una teología marcada por la urgencia de la decisión ante el Juez cósmico.
En resumen, la teología mateana es una síntesis de rigorismo ético judío y fe mesiánica exaltada, estructurada para dotar a la Iglesia de una identidad sólida como el “Verdadero Israel”, poseedor de la interpretación auténtica de la Ley y las Llaves del Reino.
Discrepancias Históricas: Entre la Memoria y la Leyenda
El análisis crítico del Evangelio de Mateo revela numerosos elementos narrativos que carecen de corroboración histórica y que, en muchos casos, parecen ser adiciones legendarias o apologéticas propias de la comunidad mateana. Al comparar estos relatos únicos con los otros evangelios y con el conocimiento histórico del periodo romano, surgen discrepancias significativas que cuestionan su facticidad literal.
La Guardia en la Tumba: Una Apología Contra el Robo
Mateo es el único evangelista que relata la petición de los sacerdotes a Pilato para colocar una guardia romana en la tumba de Jesús y sellar la piedra (27:62-66), así como el posterior soborno a los soldados para que dijeran que los discípulos robaron el cuerpo mientras dormían (28:11-15).
- Función Apologética: Este relato tiene todas las marcas de una leyenda apologética tardía (Streitgespräch). Su propósito explícito es refutar un rumor que circulaba entre los judíos de la época del autor (“y se ha divulgado este dicho entre los judíos hasta el día de hoy”, 28:15). Si la tumba hubiera estado realmente custodiada por una guardia romana (cuya pena por dormir en servicio era la muerte), es inverosímil que admitieran tal negligencia por un simple soborno.
- Silencio de Otros Evangelios: Marcos, Lucas y Juan no saben nada de esta guardia. De hecho, en Marcos, las mujeres van a la tumba preocupadas por “¿quién nos removerá la piedra?”, una preocupación absurda si sabían que había una guardia romana y un sello oficial.
La Resurrección de los Santos
En el momento de la muerte de Jesús, Mateo narra un evento espectacular y teológicamente cargado: “se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos” (27:52-53).
- Ausencia de Corroboración: Este evento masivo —una resurrección zombi de santos invadiendo Jerusalén— no es mencionado por ningún otro evangelista ni por ningún historiador contemporáneo (Josefo, Tácito). Es inconcebible que un suceso de tal magnitud pasara desapercibido en las fuentes.
- Simbolismo Apocalíptico: La crítica moderna interpreta esto no como historia, sino como simbolismo apocalíptico: la muerte de Jesús marca el inicio del Eschaton y la derrota de la muerte misma. Mateo materializa una metáfora teológica (la vida que brota de la cruz) en una narrativa pseudohistórica.
El Sermón del Monte vs. El Sermón del Llano
Mateo sitúa el gran discurso ético de Jesús en un “monte” (Mateo 5:1), mientras que Lucas coloca un material casi idéntico (Bienaventuranzas, amor a los enemigos) en un “lugar llano” (Lucas 6:17).
- Geografía Teológica: La discrepancia no es meramente topográfica. Para Mateo, el “monte” es teológicamente necesario para establecer el paralelo con el Sinaí: Jesús es el Nuevo Moisés que sube a la montaña para dar la Ley. Lucas, en cambio, prefiere el llano para mostrar a Jesús al nivel del pueblo, accesible y sanador.
- Composición Redaccional: Los eruditos concluyen que no hubo un único “Sermón” histórico con esa estructura precisa. Más bien, ambos evangelistas construyeron estos discursos recopilando logia (dichos) aislados de la Fuente Q y organizándolos según sus respectivos marcos narrativos y teológicos. El “Padrenuestro”, por ejemplo, aparece en el centro del Sermón en Mateo, pero en un contexto de catequesis privada sobre la oración en Lucas (11:1-4).
La Muerte de Judas
Mateo 27:3-10 ofrece una versión de la muerte de Judas Iscariote que contradice directamente el relato de Hechos 1:18-19 (escrito por Lucas).
- Mateo: Judas, arrepentido, devuelve las monedas en el Templo y luego se ahorca (apēnxato). Los sacerdotes usan el dinero para comprar el Campo del Alfarero.
- Hechos: Judas no devuelve el dinero, sino que compra él mismo un campo con el “salario de su iniquidad” y muere al caer de cabeza y reventarse (elakēsen), derramando sus entrañas.
- Etiología Divergente: Ambas historias son etiologías folclóricas intentando explicar el nombre de un lugar en Jerusalén conocido como Akeldama (Campo de Sangre). Mateo lo vincula a la “sangre” de Jesús (dinero de sangre), mientras que Lucas lo vincula a la sangre de Judas (sus entrañas). La contradicción demuestra que la iglesia primitiva no tenía una memoria histórica unificada sobre el destino del traidor, sino tradiciones orales divergentes y legendarias.
Estas discrepancias subrayan que el Evangelio de Mateo no debe leerse como un informe policial fáctico, sino como una interpretación teológica de la historia, donde el autor se siente libre de moldear, expandir y crear detalles narrativos para servir a la verdad superior de su kerygma: que en Jesús se cumplen las escrituras y se inaugura la nueva era.
Análisis Textual: Filología y Crítica de Manuscritos
El estudio filológico del Evangelio de Mateo proporciona la evidencia más sólida contra las teorías apologéticas de una autoría primitiva o semítica. La disección del texto griego (Vorlagen, estilo, vocabulario) revela a un autor que operaba con una sofisticación literaria incompatible con la imagen de un pescador o recaudador rural, y cuya “lengua madre” intelectual era el griego de la Septuaginta (LXX).
La Naturaleza del Griego Mateano
A diferencia de Marcos, cuyo griego es rústico y semitizante (marcado por el uso de parataxis con kai y oraciones inconexas), Mateo escribe en un “griego de sinagoga” más pulido y elegante.
- Mejora Sintáctica: Mateo corrige sistemáticamente los errores gramaticales de Marcos. Por ejemplo, donde Marcos usa el presente histórico de forma abusiva (151 veces), Mateo lo reduce drásticamente (21 veces) prefiriendo el aoristo narrativo clásico.
- Vocabulario Litúrgico: Su léxico refleja el uso litúrgico de la diáspora. Palabras como palingenesis (regeneración, 19:28) o parousia (venida, 24:3) son exclusivas de su evangelio (dentro de los sinópticos), denotando una teología helenística desarrollada.
- Juegos de Palabras Griegos: La prueba definitiva de la composición original en griego se encuentra en sus juegos de palabras que no tienen sentido en arameo o hebreo. En Mateo 24:30 (“se lamentarán [kopsontai] todas las tribus”), el verbo koptomai (golpearse el pecho en duelo) crea una resonancia fonética con la imagen visual. En 21:41, la frase kakoús kakōs (“a esos malvados los destruirá malamente”) es un recurso retórico griego clásico imposible de replicar con la misma fuerza en una lengua semítica.
El Mito del “Mateo Hebreo” de Shem-Tov
En la apologética moderna y en certos círculos de “Raíces Hebreas”, se apela frecuentemente al Evan Bohan, una obra del siglo XIV del médico judío Shem-Tov ben Isaac Ibn Shaprut, que contiene una versión hebrea de Mateo. Se argumenta que este texto preserva el “original hebreo” mencionado por Papías.
- Refutación Académica: La crítica textual (George Howard, William Horbury) ha demostrado que el Mateo de Shem-Tov no es el original del siglo I, sino una traducción medieval tardía realizada probablemente en la España del siglo XII o XIII para fines polémicos judíos, o una retro-traducción desde el latín de la Vulgata con influencias catalanas.
- Anacronismos: El texto contiene terminología medieval y conceptos teológicos posteriores que son imposibles para un documento del siglo I. Utilizar a Shem-Tov para corregir el texto griego canónico es metodológicamente falaz.
Variantes Textuales Significativas
La transmisión manuscrita de Mateo presenta variantes que arrojan luz sobre la evolución teológica de la comunidad.
- Jesús Barrabás (Mateo 27:16-17): Algunos manuscritos antiguos (Cesareenses, Sinaítico siríaco) leen el nombre del prisionero liberado como “Jesús Barrabás”. Orígenes conocía esta lectura pero la rechazaba por “indigna”. La mayoría de los críticos textuales (Bruce Metzger) consideran que “Jesús Barrabás” es la lectura original (lectio difficilior), que los escribas posteriores borraron para evitar que el criminal compartiera el nombre sagrado del Salvador. El nombre Bar-Abbas significa “Hijo del Padre”, creando un contraste irónico teológico profundo: el pueblo elige al falso “Hijo del Padre” violento en lugar del verdadero.
- El Final Trinitario (28:19): La fórmula bautismal “en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” ha sido cuestionada por críticos radicales (basándose en citas de Eusebio que la omiten). Sin embargo, la evidencia manuscrita es unánime a favor de la fórmula trinitaria. No obstante, la crítica histórica reconoce que esta fórmula litúrgica desarrollada refleja probablemente la práctica de la iglesia de finales del siglo I (época del autor), no las palabras ipsissima verba del Jesús histórico, quien bautizaba en clave de arrepentimiento escatológico.
Uso de la Septuaginta (LXX) vs. Texto Masorético (TM)
El análisis de las citas del AT en Mateo revela un patrón dual:
- Citas Narrativas: Cuando el narrador cita el AT (las “citas de cumplimiento”), a menudo se desvía de la LXX y se acerca al TM o a versiones proto-teodociánicas, lo que sugiere que el evangelista tenía acceso a versiones semíticas o revisadas, operando como un escriba docto capaz de seleccionar la variante textual que mejor servía a su argumento.
- Citas en Labios de Jesús: Cuando Jesús habla, cita invariablemente la LXX estándar. Esto indica que la tradición de los dichos de Jesús le llegó al autor ya en griego, fijada por la liturgia de la iglesia helenista.
Este dualismo filológico confirma que el autor no traducía sobre la marcha un discurso arameo, sino que componía una obra literaria compleja integrando fuentes griegas (Marcos/Q) con su propia erudición bíblica textual.
Contexto Comparativo: Mateo en el Mundo Mediterráneo
El Evangelio de Mateo no surgió en un vacío cultural, sino en el vibrante mercado de ideas del Mediterráneo oriental del siglo I, donde el judaísmo del Segundo Templo colisionaba y se fusionaba con el helenismo. Para comprender su género y función, es imperativo comparar sus tropos literarios con la literatura biográfica (bios) greco-romana y las leyendas fundacionales judías contemporáneas.
El Género de los Bioi (Vidas)
La crítica antigua (Burridge) ha establecido que los evangelios se asemejan formalmente al género de los Bioi o “Vidas” de filósofos y héroes. Mateo comparte las características estándar de este género:
- Enfoque en el Carácter: El propósito no es la cronología exhaustiva, sino revelar el ethos (carácter) del protagonista para invitar a la imitación (mimesis).
- Anécdotas Encapsuladas: Uso de chreiai (anécdotas breves) que culminan en un dicho sapiencial, típico de las Vidas de Diógenes o Sócrates.
- Muerte Ejemplar: La narrativa se precipita inexorablemente hacia la muerte del héroe, que define su legado. Mateo dedica el 20% de su obra a la última semana de Jesús.
La Concepción Divina y la Propaganda Imperial
El relato de la concepción virginal en Mateo (1:18-25) tiene paralelos funcionales en la propaganda imperial romana y las leyendas heroicas griegas, que servían para marcar el estatus divino de una figura.
- Augusto: Las leyendas (registradas por Suetonio) afirmaban que Augusto no era hijo de un hombre mortal, sino de Apolo, quien concibió en su madre Atia mientras esta dormía en el templo.
- Platón: Diógenes Laercio relata que el padre de Platón, Aristón, fue advertido por el dios Apolo en un sueño de no tener relaciones con su esposa Perictione hasta que el niño divino (Platón) naciera.
- Contraste Subversivo: Mateo adopta este tropo cultural (“hijo de dios por nacimiento milagroso”) pero lo subvierte. Mientras el “Hijo de Dios” romano (César) nace en palacios y trae la Pax Romana mediante la espada, el Hijo de Dios mateano nace en irregularidad social y trae una paz paradójica mediante la cruz. El título Hijo de Dios en Mateo (27:54) es una reclamación política directa contra las pretensiones divinas del Emperador.
Mitemas Mosaicos y el Liber Antiquitatum Biblicarum
El paralelo más fuerte de Mateo no es pagano, sino judío. La narrativa de la infancia de Jesús es una reescritura de las leyendas populares sobre el nacimiento de Moisés, tal como se encuentran en la literatura extrabíblica del periodo (Josefo, Antigüedades 2.205-237; Pseudo-Filón, LAB).
- El Sueño del Padre: En la tradición judía expandida, Amram (padre de Moisés) recibe un sueño de Dios prediciendo que su hijo liberará a Israel, lo que le anima a no divorciarse de Jocabed a pesar del decreto del Faraón. Mateo transfiere este motivo a José, quien recibe un sueño para no divorciarse de María.
- La Profecía de los Escribas: En las leyendas mosaicas, los escribas egipcios advierten al Faraón del nacimiento inminente de un libertador hebreo, lo que desencadena la matanza. En Mateo, Herodes consulta a los escribas, quienes le informan sobre el nacimiento del Mesías, desencadenando la masacre de Belén.
- La Huida y el Regreso: Moisés huye de Egipto y regresa cuando “han muerto los que buscaban tu vida” (Éxodo 4:19). Mateo cita textualmente esta frase en 2:20 (“han muerto los que buscaban la vida del niño”) para sancionar el regreso de Jesús.
Estas similitudes no son coincidencias. Demuestran que el autor de Mateo estaba inmerso en la haggadá judía y modeló conscientemente la figura de Jesús superponiéndola a la plantilla mítica de Moisés. Jesús es el Moisés Superior: Moisés subió al monte para recibir la Ley; Jesús sube al monte para dar la Ley. Moisés ayunó 40 días; Jesús ayunó 40 días. Moisés alimentó al pueblo con maná; Jesús lo alimenta con la multiplicación de los panes (que Mateo narra dos veces).
Apolonio de Tiana: El “Otro” Cristo
Un contemporáneo literario de Jesús fue el taumaturgo neopitagórico Apolonio de Tiana (cuya vida fue escrita por Filóstrato). Las paralelas son asombrosas: nacimiento milagroso, sanaciones, exorcismos, restauración de la vida a una niña muerta, y una ascensión final al cielo.
La existencia de tales figuras demuestra que el “hombre divino” (theios anēr) era una categoría sociológica reconocida en el siglo I. Mateo, al narrar los milagros de Jesús, está operando dentro de un horizonte de expectativas donde el control sobre la naturaleza era el sello indispensable de la autoridad divina. Sin embargo, Mateo distingue a Jesús por el énfasis en el cumplimiento de la Escritura judía, un rasgo ausente en las biografías de taumaturgos paganos.
En conclusión, el Evangelio de Mateo es un híbrido cultural: utiliza las formas literarias helenísticas (bios) para comunicar un contenido radicalmente judío (Mesías, Torá), creando una síntesis universalista capaz de sobrevivir a la destrucción del nacionalismo judío en el año 70.
Recepción e Impacto: Wirkungsgeschichte del Primer Evangelio
La historia de los efectos (Wirkungsgeschichte) del Evangelio de Mateo es, en gran medida, la historia del cristianismo mismo. Debido a su posición privilegiada como el “Primer Evangelio” en el canon y a su carácter sistemático y eclesiástico, Mateo moldeó la identidad de la Iglesia más que cualquier otro texto. Sin embargo, su recepción ha estado marcada por tensiones feroces entre su judaísmo intrínseco y la apropiación gentil posterior.
Los Ebionitas y el “Evangelio de los Hebreos”
En los siglos II y III, grupos judeocristianos marginados como los ebionitas veneraban una versión de Mateo (a veces llamada el Evangelio de los Hebreos o Evangelio de los Nazarenos) que carecía de la narrativa de la infancia (capítulos 1-2).
- Cristología Adopcionista: Para los ebionitas, Jesús era el Mesías humano natural, hijo de José y María, elegido por Dios en su bautismo. Rechazaban el nacimiento virginal como una innovación pagana.
- Rechazo de Pablo: Veían a Mateo como el antídoto contra la “herejía” paulina del antinomismo. Mateo 5:19 (“cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños… será llamado muy pequeño en el reino”) era interpretado como una condena directa a Pablo, el “más pequeño” (Paulus).
Esta recepción temprana demuestra que el núcleo original del evangelio era percibido como radicalmente pro-Ley, y que la ortodoxia posterior tuvo que “domar” el texto (mediante la canonización de Pablo junto a Mateo) para evitar una judaización total.
Agustín y el Sermón del Monte
San Agustín (s. V), en su obra De sermone Domini in monte, estableció la lectura clásica occidental del Sermón del Monte.
- La Ley Interiorizada: Agustín argumentó que las “antítesis” de Mateo (“Oísteis que fue dicho… pero yo os digo”) no eran abrogaciones de la Ley mosaica, sino interiorizaciones. La Ley decía “no matarás” (la mano); Jesús dice “no te enojes” (el corazón).
- Los Consejos de Perfección: Introdujo la distinción fatal entre “praecepta” (mandatos para todos los cristianos) y “consilia” (consejos de perfección, como la pobreza voluntaria o el celibato, solo para monjes). Esta exégesis permitió a la Iglesia imperial reconciliar la ética radical de no-violencia de Mateo (“poner la otra mejilla”) con la necesidad política de mantener ejércitos y tribunales, relegando la ética extrema a los monasterios.
Para Martín Lutero, Mateo presentaba un problema teológico: sus obras de justicia parecían contradecir la justificación por la sola fe (sola fide) de Pablo.
- El “Uso Pedagógico” de la Ley: Lutero resolvió la tensión interpretando el Sermón del Monte no como un código de conducta realizable, sino como un “espejo” imposible diseñado para aplastar el orgullo humano y mostrar la necesidad absoluta de la gracia. Según esta lectura, Jesús exige tal perfección (“sed perfectos como vuestro Padre”, 5:48) precisamente porque sabía que no podíamos cumplirla, obligándonos a correr hacia la cruz.
- El Anabaptismo: En contraste, los movimientos radicales de la Reforma (anabaptistas, menonitas) rechazaron la evasión luterana y tomaron Mateo literalmente. Formaron comunidades pacifistas que rechazaban el juramento (Mateo 5:34) y la espada, sufriendo persecución tanto de católicos como de protestantes por su fidelidad al “Evangelio del Reino”.
El Periodo Histórico-Crítico (s. XIX-XXI)
La Ilustración rompió el encanto de la armonización. H.S. Reimarus (s. XVIII) fue el primero en distinguir entre el mensaje político del Jesús histórico (un mesías judío fallido) y el mensaje espiritual de los apóstoles (un redentor resucitado).
- Escuela de la Historia de las Formas: Rudolf Bultmann y Martin Dibelius (años 1920) disolvieron la narrativa mateana en unidades aisladas (perícopas) transmitidas oralmente, demostrando que gran parte de los discursos son compilaciones de la iglesia primitiva, no discursos estenografiados de Jesús.
- El Redescubrimiento del Judaísmo: Tras el Holocausto, la “New Perspective on Matthew” (W.D. Davies, E.P. Sanders) ha rescatado la identidad judía del evangelio. Mateo ya no se lee como una polémica contra el judaísmo per se, sino como un debate intra-judío. El “antisemitismo” del texto se recontextualiza como la retórica de una secta judía herida y rechazada por su familia matriz.
Impacto en la Teología de la Liberación
En América Latina, Mateo 25 (“tuve hambre y me disteis de comer”) se convirtió en el texto fundacional de la Teología de la Liberación (Gustavo Gutiérrez). La opción preferencial por los pobres no se fundamenta en la sociología marxista, sino en la cristología de Mateo: el Juez se identifica sacramentalmente con “los más pequeños de estos mis hermanos”. El evangelio deja de ser un manual de dogmas para convertirse en un imperativo de justicia social.
En conclusión, el Evangelio de Mateo ha servido tanto para justificar el poder eclesiástico (las Llaves de Pedro) como para subvertirlo (los Ayes contra los líderes religiosos); tanto para perseguir a los judíos (la “sangre sobre nosotros”) como para redescubrir las raíces hebreas de la fe. Es un texto peligroso, una espada de doble filo que sigue desafiando a sus lectores dos milenios después.
Argumentos Apologéticos: Refutación Académica
La apologética evangélica tradicional ha desarrollado sofisticadas estrategias de armonización para defender la historicidad literal y la inerrancia del Evangelio de Mateo frente a la crítica bíblica. Sin embargo, estas defensas suelen depender de presuposiciones teológicas más que de la evidencia textual o histórica. A continuación, analizamos los argumentos apologéticos más comunes (“Tier 1” y “Tier 2”) y su refutación académica (“Tier 3”).
1. La Armonización de las Genealogías
Argumento Apologético: Para resolver la contradicción entre las genealogías de Mateo y Lucas, los apologistas (siguiendo a Annio de Viterbo en el s. XV) sostienen que Mateo presenta la línea legal de José (para establecer el derecho al trono), mientras que Lucas presenta la línea biológica de María (para enfatizar la humanidad y la “semilla de la mujer”). Así, Heli (Lucas 3:23) sería el suegro de José.
Refutación Crítica:
- Violación del Texto: El texto de Lucas dice explícitamente: “José, hijo de Heli”, sin mencionar a María en la cadena genealógica. En el judaísmo del siglo I, las genealogías se trazaban exclusivamente por línea patrilineal; una genealogía materna carecería de valor legal para establecer la descendencia davídica real.
- Inconsistencia Interna: Si Jesús no es hijo biológico de José (debido a la concepción virginal), ninguna de las dos genealogías puede transmitirle biológicamente la sangre de David. La adopción legal es la única vía, pero esto hace innecesaria una segunda genealogía “biológica” mariana.
- Consenso: La crítica textual (Raymond Brown, J.A. Fitzmyer) concluye que ambas listas son construcciones teológicas independientes y ficticias, intentos de dos autores diferentes de vincular a Jesús con David mediante tradiciones genealógicas incompatibles disponibles en sus respectivas comunidades.
2. La Confibilidad del Testimonio de Papías
Argumento Apologético: Se argumenta que Papías (c. 125 d.C.) estaba demasiado cerca de la era apostólica como para equivocarse. Si él dice que Mateo escribió en hebreo, debe haber existido un original semítico (el “Evangelio Hebreo”) del cual nuestro Mateo griego es una traducción autorizada.
Refutación Crítica:
- Evidencia Lingüística: Como se estableció anteriormente, el texto griego de Mateo no muestra las características de una traducción (“translation Greek”). Sus juegos de palabras (como en 21:41 kakoús kakōs), su uso extensivo del texto griego de Marcos y su dependencia de la LXX demuestran que es una composición original griega.
- Sobreestimación de Papías: Eusebio de Cesarea, quien preservó los fragmentos, consideraba a Papías un hombre de “inteligencia muy limitada” (smikros ōn ton noun) debido a sus interpretaciones milenaristas fantasiosas (como uvas que hablan). Papías probablemente confundió el Evangelio canónico con una colección de dichos arameos o proyectó una tradición idealizada. Confiar en Papías para la autoría es metodológicamente inconsistente si se rechazan sus otras leyendas fantásticas.
3. El Argumento de la Fecha Temprana (Pre-70)
Argumento Apologético: Autores como John A.T. Robinson sostienen que Mateo debe ser anterior al 70 d.C. porque no menciona explícitamente la destrucción del templo como un hecho consumado (“pasado”), sino que Jesús lo profetiza. Si el templo ya hubiera sido destruido, el autor habría sido más explícito.
Refutación Crítica:
- Falsabilidad: Este argumento ignora cómo funciona la profecía ex eventu en la literatura apocalíptica: el autor debe mantener la ficción de que el personaje (Jesús) está prediciendo el futuro, por lo que no puede romper el marco narrativo describiendo la destrucción en tiempo pasado.
- Evidencia Interna Sutil: Como se analizó en la Tesis Crítica, detalles como el rey incendiando la ciudad en la parábola (22:7) son “guiños” al lector que sabe que el evento ya ocurrió. Además, el desarrollo avanzado de la teología eclesial y la separación de la sinagoga son anacrónicos para una fecha tan temprana como los años 60, cuando la iglesia aún operaba bajo el paraguas del judaísmo del Segundo Templo.
4. La Explicación del “Error” de Zacarías
Argumento Apologético: Respecto a los dos animales en la Entrada Triunfal, algunos apologistas sugieren que Jesús montó el asno y el pollino sucesivamente en diferentes tramos del camino, o que la mención de dos animales es simplemente un detalle de testigo ocular preciso que Marcos omitió.
Refutación Crítica:
- Navaja de Ockham: La explicación más simple y robusta es literaria, no histórica. Mateo tiene un historial comprobable de duplicar personajes (dos ciegos en Jericó en 20:30 vs. uno en Marcos; dos endemoniados en Gadara en 8:28 vs. uno en Marcos). Esta tendencia a la duplicación, combinada con su lectura literalista del paralelismo hebreo de Zacarías 9:9, explica suficientemente la anomalía sin recurrir a gimnasia armonizadora sobre “monturas secuenciales” que el texto no sugiere.
En conclusión, los argumentos apologéticos operan a menudo invirtiendo la metodología histórica: comienzan con la conclusión (la Biblia es inerrante) y buscan cualquier posibilidad lógica, por improbable que sea, para mantener esa conclusión. La crítica académica, por el contrario, sigue la probabilidad histórica basada en la evidencia comparativa, la cual apunta consistentemente a Mateo como una obra teológica compuesta, falible y humana.
Infografía: Síntesis Visual
Esta sección resume visualmente los hallazgos críticos sobre la composición y estructura del Evangelio de Mateo.
Distribución de Fuentes
El siguiente gráfico ilustra la composición estratigráfica del evangelio, destacando su dependencia masiva de Marcos y la incorporación significativa de material de dichos (Q) y tradiciones propias (M). Nótese que la narrativa (Marcos) forma la columna vertebral, mientras que la enseñanza (Q y M) rellena los discursos.
Frecuencia de Citas de Cumplimiento
Mateo se distingue por su uso intensivo de citas de cumplimiento para validar teológicamente a Jesús. Este gráfico compara la densidad de citas explícitas del Antiguo Testamento en Mateo frente a Marcos y Lucas, evidenciando su agenda profética única.
Cronología Relativa de los Sinópticos
Línea de tiempo que sitúa a Mateo en el contexto del desarrollo del cristianismo primitivo, posterior a la destrucción del Templo y contemporáneo a la consolidación del judaísmo rabínico.
1
c. 30 d.C.
Crucifixión de Jesús. Inicio de la transmisión oral (kerygma). No hay textos escritos.
2
c. 50-60 d.C.
Composición de la Fuente Q (Dichos) y las Epístolas Paulinas.
3
c. 70 d.C.
Destrucción del Templo de Jerusalén por Tito. Composición del Evangelio de Marcos.
4
c. 80-85 d.C.
Composición de Mateo. Revisa a Marcos, incorpora Q, responde a la crisis post-70 (Jamnia).
Tabla Comparativa: Las Genealogías
Contrastando las irreconciliables listas de ancestros de Jesús.
| Característica | Mateo (1:1-17) | Lucas (3:23-38) | Análisis Crítico |
|---|
| Dirección | Descendente (Abraham → Jesús) | Ascendente (Jesús → Adán) | Mateo enfatiza la judicidad; Lucas la universalidad. |
| Padre de José | Jacob | Elí (Heli) | Contradicción factual directa. |
| Linaje Real | Salomón (Reyes de Judá) | Natán (Hijo oscuro de David) | Mateo busca legitimidad dinástica; Lucas evita la maldición de Jeconías. |
| Estructura | 3 series de 14 (Gematría) | 77 generaciones (Simbólico) | Ambas son construcciones numéricas artificiales. |
| Mujeres | 4 (Tamar, Rahab, Rut, Betsabé) | Ninguna | Mateo incluye extranjeras/irregulares como precedente teológico. |
Síntesis Final